UN PASEO POR LAS LETRAS Y POR LAS ARTES: AZUL EN LA MIRADA Y TIERRA BAJO MIS PIES.

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22/9/14

MARCO AURELIO COMO EXCUSA

LA PRIMERA MUERTE DE MARCO AURELIO



GISBERT HAEFS
EDHASA, 2004


Para los lectores habituales de Gisbert Haefs es esta una obra que puede resultarles, cuando menos, algo desconcertante. Habituados a las excelentes novelas históricas y a los muy atractivos relatos policiacos o negros del autor germano, esta novela, ambientada en la época de Marco Aurelio, es diferente: no es, propiamente, una novela histórica. No se nos narran hechos de la vida de Marco Aurelio, como se podría desprender del título. Sin embargo, puesto que solo se muere una vez, el título avanza que la narración será pura ficción. Marco Aurelio probablemente hubo de soportar mas de un intento de acabar con su vida, más de una conjuración, como todos los gobernantes. Pero no es este el caso.  ¿Podría haber ocurrido así? Sí, quizás…pero no ocurrió.
Al comienzo del libro ya notamos varias cosas: una, la novela tiene una trama más policiaca que histórica; los personajes y la acción son mayoritariamente ficticios (casi todos), el tono es humorístico, satírico, incluso hilarante; la acción es confusa e intrincada, en algunos momentos enloquecida. Y la conjuración contra el emperador, una mera excusa. Las intrigas políticas, la vida y costumbres en la sociedad romana de la época, el trazado de las calles y en especial, la vida en el barrio Transtiberino (Trastevere), popular y peligroso, o los habitantes de las cloacas, lo que Haefs llama el inframundo,  eco de las tropas de mendigos y truhanes de Los Miserables, con líder enmascarado (que también recuerda al Dumas de La máscara de Hierro), …todo ello no es sino el escenario que rodea a la acción.  Y la acción en sí es una maraña imposible de desentrañar, un lío fenomenal que también sirve de excusa para el verdadero interés del autor. Interés que se centra el la forma literaria, más cercana a la sátira, a la novela picaresca…en su forma clásica: Apuleyo o Luciano.
 
Los que conozcan la obra tanto de Apuleyo como, sobre todo, de Luciano de Samosata, personajes que sí existieron y que tienen presencia importante en la novela,  creo que son los que mejor sacarán partido de las referencias que Haefs les hace aquí. La propia construcción de la novela es luciana, por decirlo así. Una parodia, una mezcla de esperpento, opera bufa, aventuras detectivescas, historias de amor y de lujuria…bajo la excusa de una supuesta conspiración contra Marco Aurelio.
Haefs juega con el lector: le hace recorrer un laberinto literario en el que el poco avezado se va a perder y quizás abandone a la primera. O simplemente siga la trama detectivesca y se quede en la superficie. Pero el autor tiene un excelente historial en su haber, por lo que merece la pena ser indulgente y hacer un esfuerzo para llegar hasta el final, eso sí, sin tratar de comprender el entramado, ya complicado para los propios protagonistas. En cierto modo es como El sueño eterno de Raymond Chandler, donde uno sigue la trama con dificultad, sin enterarse realmente de quién es el asesino, porque en realidad lo que a Chandler le interesa no es tanto la solución del enigma, (que es la excusa) como hacernos pasear por los bajos fondos, las corruptas intenciones de algunos personajes encumbrados, y los amores del detective con “la chica”.
En este caso, el detective se llama Cayo Pacuvio, un comandante de la guardia imperial; la chica se llama Corina, y es una actriz con aspiraciones de escritora de la compañía Mimos de Mopsos; finalmente, Batrax, un raterillo que a su vez tiene un cormorán como mascota. Y entre ellos se crean unas relaciones casi familiares, dejando entrever la posibilidad de que realmente lo sean. Hay, además, toda una serie de personajes que, con sus idas y venidas complican en grado sumo el seguimiento de la narración: amigos, enemigos, personajes con doble identidad, espías, intrigantes, delincuentes, corruptos, amantes, todos bajo la sombra de Marco Aurelio...hasta que aparece la estrella de la narración: Luciano de Samosata, acompañado de Apuleyo. El personaje de Luciano es francamente divertido: su actuación en una casa patricia, el discurso retórico que improvisa en torno a lo primero que se le ocurre, es desternillante. Aunque también es un atractivo amante…
Por otra parte, la escena que se desarrolla en la biblioteca, sancta santorum que custodia el arúspice etrusco Vel Kuruna, es todo un canto en favor de los textos clásicos, una especie de sagrada admiración y goce excelso ante tanto acúmulo del saber y de la historia. En ella se cita tanto una versión humorística de la historia, como una narración viajera por parte de Apolodoro, otro invitado a la visita en biblioteca.
El mundo del teatro, representado por los Mimos de Mopsos, aparece como un conjunto enloquecido, de itinerantes cómicos de nombres hilarantes como Los Agorafónicos y cuyas actuaciones pueden pasar de ser altamente divertidas a peligrosamente dramáticas.
La elección de nombres para los personajes de ficción tiene un carácter francamente jocoso y humorístico. Tono que en general domina toda la novela, aunque haya momentos en los que la acción se torna dramática; sin embargo, siempre hay un séptimo de caballería: en este caso, el joven Lucio Septimio Severo, personaje real y futuro emperador, aunque su participación en los hechos narrados sea pura ficción. Apoteósica la escena final en los Jardines de César, donde intervienen ¡todos! los personajes en un maremágnum descomunal. 

En suma, una novela complicada, enrevesada, que hay que leerla en clave de humor, y disfrutar de los tramos donde Haefs se explaya, tanto con Luciano como con otras referencias literarias. Y no tomarse muy en serio el resto, es decir, seguir la acción aunque no entendamos las largas explicaciones sobre las posibles líneas de investigación o las disertaciones sobre la constitución republicana y la imperial. Si el lector tiene la paciencia y la perseverancia de continuar leyendo el libro tras la confusión inicial, resulta una novela entretenida, bien ambientada, con muchas connotaciones y referencias literarias clásicas.

Gisbert Haefs (Wachtendonk, Alemania, 1950) es escritor, editor y traductor. Estudió Filología Inglesa e Hispánica en la Universidad de Bonn. Trabajó como traductor al alemán e incluso editor de escritores importantes, dedicándose también a la escritura. Ha cultivado numerosos estilos literarios, destacando ciencia ficción, novela policíaca e histórico policíaca. Sus obras están escritas con gran detalle y buena documentación, así como rigor histórico. Ha recibido numerosos premios.



Ariodante




19/9/14

AUGUSTO REVISITADO

EL HIJO DE CÉSAR
(Augustus, 1972)
JOHN WILLIAMS
Pámies, 2008


Recreación biográfica coral, con estructura fragmentaria, esta obra entrelaza múltiples voces, cada una proporcionando una visión directa o indirecta de la figura de Cayo Octavio, comenzando por la potente voz de Julio César, dando instrucciones a Atia sobre la educación de su joven sobrino-nieto. El autor texano John Williams (no confundir con el impactante compositor de gloriosas bandas sonoras de películas) reúne diversos documentos: cartas, fragmentos de memorias, diarios, notificaciones oficiales, actas del Senado, etc. que en conjunto nos proporcionan una visión  personal, a veces íntima, a veces pública, de la personalidad y carácter del primer emperador romano. Es una información subjetiva, ojo, no estamos leyendo un tratado de historia, sino una ficción acerca de la vida un personaje real. Y no solo del personaje central, sino que de modo más o menos tangencial, también nos son mostradas las vidas de aquellos que le rodeaban y en cierto modo influían en Augusto, o cuyo trato tuvo alguna relevancia en su vida. Los documentos son ficticios, aunque el autor se haya empapado de Tito Livio, Agripa, Mecenas, Horacio, Virgilio, Ovidio, Nicolás Damasceno, Estrabón,...todos contemporáneos a Octavio,  algunos amigos personales, otros familiares y otros, claramente enemigos, como Sexto Pompeyo. Williams, con la documentación de los hechos, imagina qué pudo pensar o sentir cada uno de los protagonistas de la historia, de la historia real. Lo interesante de esta recreación es que nos proporciona los hechos que realmente ocurrieron, vistos desde múltiples ópticas, algunas totalmente subjetivas y emocionales, y es en ese punto donde funciona la magia de la ficción literaria.

Casi podemos tocar el  dibujo físico e incluso la personalidad de Octavio: delgado, endeble, de apariencia débil, enfermizo...conteniendo una mente clara y distinta, impecable. No llegamos a comprender cómo conseguía ese dominio absoluto sobre sus sentimientos, porque los tenía. Pero la idea del Estado dominaba totalmente su actuación. Esclavo de su propia noción de Estado, el Primer Hombre de Roma se tenía que tragar amor o  dolor, amistad o traición. Y aparecer en público impasible, sereno y como un buen jugador de poker, guardar sus cartas para ir mostrándolas en el momento adecuado.
 
Asimismo, relata el paso de la República al Imperio y la consecución de la llamada Pax Romana. Encontramos escenas de la vida doméstica, casamientos, adulterios..; batallas: Filipos, Actium, Naulochus; movimientos de tropas, campañas de Augusto por lo que más tarde sería considerado como el mundo romano; diversas reglamentaciones, regulando la vida social (educación, hacienda, obras públicas…). Así, a modo de un cuadro puntillista, con pinceladas cortas o largas, espesas o transparentes, pinta un fresco de la época de un modo ameno, imaginado, donde la realidad se mezcla con la ficción de un modo verosímil y razonable. Únicamente, algunas expresiones  que creo achacables a la traducción, no al autor, chirrían. Pero nunca hasta el punto de estropear el conjunto, afortunadamente. Un ejemplo, para muestra: en inglés, biblioteca se dice library (es un false friend) y el traductor ha sustituido por “librería”. Obviamente no existían librerías en Roma...pero sí bibliotecas.
La composición de esta obra es excelente. Dividida en tres secciones, en el Libro I la narración comienza con el asesinato de Julio César y  concluye cumplidos los 33 años de Octavio, finalizado el segundo triunvirato, tras la muerte de Marco Antonio, y comenzando su quinto consulado. Aparte de las múltiples cartas, uno de los ejes lo constituyen las Memorias de Agripa, mano derecha de Augusto.
El Libro II muestra la versión de Julia, la única hija de Octavio, que a modo de Diario desde  Pandateria, donde vive exiliada tras la conjuración de su amante Julio Antonio. Alterna los fragmentos de Julia con otras cartas, como de Calpurnio Pisón a Tiberio, Livia a Octavio, Horacio a Virgilio y a Mecenas, Nicolás de Damasco a Estrabón, etc. Con todos estos relatos vamos conociendo los hechos de los años de la madurez de Augusto, las intrigas sucesorias, y demás hechos relacionados con los amigos o los familiares del emperador.
En el Libro III habla, finalmente, el propio Augusto, en los últimos días de su vida. Aunque la forma es de una carta a Nicolás de Damasco, el texto se va convirtiendo paulatinamente en un diario íntimo, en un repaso a la propia vida que el viejo emperador, mientras viaja  por mar hacia Capri (bello símbolo de la barca de Caronte) valora sus aciertos y desaciertos, la función de su vida y rememora el pasado, consciente de que no le queda futuro ya. Un Epílogo, constituido por una carta de Filipo de Atenas (personaje de ficción que supuestamente atendió a Augusto en su muerte) a Séneca, relata el final de Augusto, que fallece donde su propio padre, en Nola. El autor le hace morir solo (salvo la presencia del imaginario médico), mientras Livia y Tiberio esperan fuera. A lo largo de la obra, Augusto va siendo consciente de su progresiva soledad, incluso, de que siempre ha estado solo. Esto queda de manifiesto en la larga carta final.
Concluyendo: un magnífico libro de atrayente lectura, muy recomendable para los amantes de la historia clásica y sobre todo, de la literatura.



John E. Williams, (Clarksville, Texas, 1922 - Fayetteville, Arkansas,1994) fue un escritor y poeta estadounidense. Después de desempeñar varios empleos en periódicos y estaciones de radio, Williams se enroló en el ejército en 1942, sirviendo en la India y Birmania. Posteriormente obtuvo su título universitario de bachelor luego el master en 1949-1950 en Denver. El doctorado lo obtuvo en la Universidad de Missouri, en 1954. Durante su primera etapa en Denver publicó su primera novela, Nothing But the Night (1948), y la primera colección de poemas, The Broken Landscape (1949). La presente obra es su cuarta novela, Augustus, traducida al español como El hijo de César, y fue ganadora del National Book Award de ficción en 1973. Tras jubilarse de la Universidad de Denver en 1986, Williams se trasladó con su mujer a Fayetteville, Arkansas, hasta su muerte, en 1994.



Ariodante

16/9/14

AFORISMOS Y APUNTAMIENTOS

DOS VECES BUENO. BREVIARIO DE AFORISMOS Y APUNTAMIENTOS
FERNANDO R. GENOVÉS
Ediciones Evohé, 2014

Un elogio a la brevedad, a la concisión, a la vez que al pensamiento impregnado de ironía y de connotaciones. Con abundancia de citas a los autores preferidos del que este libro escribe (Montaigne, Marco Aurelio, Gracián, y otros), esta es una miscelánea que agrupa comentarios, ideas, microrrelatos, brevísimos ensayos, todo ello salido de la pluma, teclado, o en suma, de la mente siempre activa de Fernando R. Genovés. 
Reflexiona el escritor y filósofo sobre temas diversos, pero habituales en su pensamiento, aunque el modo de tratarlos en este caso es la brevedad, sutilmente impregnada de una finísima y elegante ironía. Huye de largas explicaciones o divagaciones, si bien su mirada filosófica pone color y sabor a estos apuntamientos.
Tras un atinado prólogo en el que se advierte al lector de lo que le cabe esperar, comienza con dos series de aforismos, en los que Genovés, como buen lector y admirador de Cabrera Infante, juega con las palabras, pero también con su significado, lanzando imágenes, ideas para que cada cual elija sus propios motivos de reflexión. Como muestra, unos cuantos botones:

“Saber acerca del tiempo significa sobre todo tenerlo presente.”
“La medida correcta del tiempo pasa por equilibrar la memoria y el olvido.”
“Aquella mañana, tras despertar, tuve una pesadilla.”
 “Máxima ética y mínima política.”
 “La justicia debería justificarse lo menos posible, justamente lo justo.”
 “La alegría es instantánea e inmediata; la felicidad, de largo recorrido.” (pp. 27,24, 20)

A continuación Genovés oferta al lector varios microrrelatos, donde no podía faltar un homenaje al sombrero (prenda que le es muy grata), seguidos de citas y pretextos, microensayos en los que vuelve su atención sobre los temas que le son habituales, como la libertad, el saber, el tiempo, la amistad, la suerte, la soledad. Un cuestionario básico de preguntas y respuestas minimalistas precede a una reflexión sobre el arte, donde no faltan referencias a Magritte, a Picasso, o a las deposiciones de algunos artistas… y finalmente, concluye con una reflexión sobre la escritura y el escritor:

“Escribo cuanto viene a mi mente, cuando soy capaz de darle apropiada forma, escribo, digo, para ser leído por otros, los lectores; cuestión aparte es que estos consientan y se apresten a dicho cometido”( pág.89)
“ Escribo, sencillamente, para crear y para poder sentirme, si no como un dios, sí al menos como una especie de mago, ya que para mí la escritura tiene bastante de producción fascinadora, de encantamiento, de magia.”(pág. 92)

Por otra parte, al escritor novel le brinda unos breves consejos; cinco, para no abusar. En ellos intenta, por una parte, atenuar las urgencias de escribir que muchos exhiben, proponiendo un aprendizaje como lector antes que como escritor, pero por otra, insiste en la perseverancia en la práctica de la escritura, recordando la máxima de Plinio: Nulla dies sine linea.   Despedida y cierre.

En suma, un feliz entramado de textos muy jugosos para degustar, puesto que no hay mayor disfrute que sacarles todo el jugo que encierran. Plenos de humor e ironía, sin embargo, son escritos de un alto nivel que plantean nociones y valoraciones sobre las cosas que verdaderamente importan al pensador, y  que afectan a todo aquel que acostumbre a reflexionar un poco. No va a ser la reseña más extensa que el libro, así que, siguiendo su consejo, optaré por la brevedad: lectura recomendable y amable, placentera y gustosa, con un contrapunto especiado o agridulce para darle sabor. Editado en un formato muy asequible y manejable, los textos vienen acompañados por grabados, fotografías o pinturas que se ajustan al tema que ilustran, dando una nota amable o divertida de aquello de lo que se comenta.

Fernando R. Genovés (Valencia, 1955) es escritor, ensayista, crítico literario y analista cinematográfico. Doctor en Filosofía. Premio Juan Gil-Albert de Ensayo, 1999. Es autor de varios cientos de artículos, columnas, reseñas de libros y películas en diversas publicaciones, periódicos y revistas especializadas: ABC, Las Provincias, Libertad Digital, Claves de Razón Práctica, Debats, Revista de Occidente, El Catoblepas. Ha ejercido la enseñanza en las materias de Filosofía y Ética durante veinticinco años. En la actualidad, profesionalmente hablando, se dedica a la escritura. Ha publicado hasta la fecha diez libros de ensayo, que, con el presente, suman once. Los últimos llevan por título Marco Aurelio. Una vida contenida(2012), La ilusión de la empatía. Ponerse en el lugar del otro y demás imposturas morales (2013) y Mervyn LeRoy y Lewis Milestone. Cine de variedades vs. de trinchera (2013). Ha sido coordinador del libro Hollywood reveladoDiez directores brillando en la penumbra (2012). Mantiene los blogs  Cinema Genovés,  Los viajes de Genovés y Librepensamientos.




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