Un paseo por las artes y las letras: azul en la mirada y tierra bajo mis pies

17/06/13

EL DETECTIVE ROS EN APUROS

LA ÚLTIMA NOCHE DE VÍCTOR ROS
Jerónimo Tristante
Plaza & Janés, 2013

Los amantes del género policiaco al más puro estilo Conan Doyle –salvando las distancias- estarán de enhorabuena: el escritor murciano Jerónimo Tristante estrena nueva entrega (la cuarta) de la serie del detective Víctor Ros, el héroe creado por el autor murciano, que deleitara a su público con nuevas aventuras y resolución de enrevesados casos. Concretamente, la serie del detective Ros está compuesta de los siguientes títulos: El misterio de la casa Aranda (2008), El caso de la viuda negra (2008), El enigma de la calle Calabria (2010) y la presente.
Novela policiaca ambientada en el último tercio del siglo XIX, la peculiaridad de Víctor Ros, contrariamente a otros detectives famosos (Holmes, Poirot, Maigret,…) es que este detective es una persona “normal”: felizmente casado, con hijos, un buen estatus social…vamos, que no vive en una oficina ni en un cuchitril ni ha de comijear por bares inmundos. En absoluto encarna al detective de las series negras. Hombre de orígenes humildes, razonable y racionalista, equilibrado en sus costumbres, fiel a su esposa y  a su familia, el único desorden que se le conoce es el provocado por su trabajo.
El hecho de ambientar las novelas de Víctor Ros en el siglo  diecinueve es otra manera de acercarse a sus héroes literarios. No en balde Tristante se declara admirador de la literatura británica de corte policiaco, Wilkie Collins, Conan Doyle, etc., Como en el mundo de Holmes, tiene su Moriarty, que en este caso es Bárbara Miranda, personaje extremadamente cruel y malvado, que mezcla personalidad masculina y apariencia femenina.
La novela cumple sobradamente con el género. Ramón Férez, hijo de un importante empresario asturiano es asesinado en circunstancias extrañas y la policía de Oviedo se ve sobrepasada por las dificultades que presenta el asunto, por lo que el juez Agustín Casamajó, que lleva el sumario del caso, y además es amigo personal del detective, propone a las fuerzas vivas de Oviedo y al padre del asesinado traer a Ros desde Madrid para que solucione el intrincado problema que se les presenta. El detective Ros tiene una historia personal, un “pasado” que de algún modo va a emerger en este caso. Por otra parte, tiene un hijo adoptado, un chaval adolescente, en el que Ros ve retratada su propia infancia, y que le sirve de ayudante en sus días de vacaciones, y en algunos momentos su ayuda le resulta vital. La esposa de Ros, Clara, que a lo largo de la novela tiene un papel secundario, reaparece al final  con una actuación estelar.
La trama, complicada y enrevesada, plagada de asesinatos insospechados, hace que el detective (y el lector)  recomponga continuamente las hipótesis puesto que las premisas del problema son cambiantes. A diferencia de las anteriores novelas de la serie de Víctor Ros que se narran en pasado, ésta está contada en presente, marcando con ello un ritmo de continua tensión. Hasta el último momento vivimos en un ay, preocupados porque el título da a entender –en uno de sus significados- la posibilidad de que Víctor Ros finalice sus días en esta aventura. No adelantaré, obviamente, la respuesta. Lo que sí diré es que no es apta para cardíacos.

Jerónimo Salmerón Tristante (Murcia,1969) estudió Biología en la Universidad de Murcia y tras desempeñar diversos trabajos, actualmente es profesor de Biología y Geología de educación secundaria. Tras la publicación del libro de poemas Amanece en verde, publica en 2001 su primera novela, Crónica de Jufré. Tristante escribe novelas de misterio y aventuras, caracterizándose por su rigurosa documentación histórica, reflejada en su prosa y en la ambientación de situaciones y personajes. En el conjunto de la narración el elemento histórico constituye el marco tan solo para el desarrollo del argumento, en la que predomina la acción y la intriga. Hasta el momento ha publicado siete novelas, la primera con su nombre completo, la segunda como Jero Salmerón y el resto como Jerónimo Tristante.


Ariodante


14/06/13

NAVEGANDO CON UN NUEVO LEÑANZA

LA FRAGATA LEALTAD


Del Caribe al Cantábrico
LUIS DELGADO BAÑÓN
Ed. Noray, 2013



Muy marinero este nuevo volumen, que ya asciende al número 23 de la Saga. Huele a mar por los cuatro costados. Así como en algunas obras de la Saga los protagonistas han de pasar gran parte de la narración en la Corte, yendo de Madrid a Cádiz o a Cartagena, en esta ocasión embarcamos pronto ―junto al protagonista y narrador, Francisco de Leñanza― y pasamos casi toda la novela embarcados, navegando durante cinco años por aguas caribeñas, con base en La Habana, para después, en la parte final, seguir la acción en un mar más cercano, el Cantábrico.
La acción abarcará desde 1825 a 1834. Son principalmente dos hechos históricos a los que Luis Delgado dirige la mirada en este volumen: el segundo (hubo un anterior y frustrado intento dirigido por el Coronel Arizábalo, en La Guaira) intento de reconquistar el virreinato de Nueva España, la conocida como Operación Barradas, en Cabo Rojo; los últimos años del reinado de Fernando VII y los primeros balbuceos de las guerras Carlistas, con la última acción del Lealtad en aguas del Cantábrico, donde su misión era vigilar y evitar los avituallamientos a las tropas carlistas de Vascongadas.
En la Península asistimos al lento pero inexorable surgir de la facción “apostólica” en apoyo al infante Don Carlos, que opta al trono ante la ausencia de descendiente real, que no se resolverá  hasta que el rey tome nueva esposa: Mª Cristina, que finalmente alumbrará a la futura Isabel II. Y  con las eternas tensiones entre las facciones liberales y las absolutistas, tenemos servida la puchera, como suele decir el autor.
Traza Luis Delgado a grandes rasgos los conflictos generales que en esos días vive la Real Armada y el propio país, así como la situación de los buques y la navegación en la época en la que tratamos. Estamos entrando en una transición importante: de los veleros a los vapores. La navegación a vapor empieza a expandirse, si bien la Real Armada aún no la contempla como viable y hay opiniones encontradas al respecto. Francisco Leñanza es un ferviente admirador y defensor de esta nueva forma de navegar.
Por otra parte, la situación en América es bastante desastrosa: perdida la Lousiana, perdido México tras el fallido intento de llegar a un acuerdo con del Plan de la Iguala; perdido el virreinato del Perú tras la batalla de Ayacucho; quedan Cuba y Puerto Rico, que ya empiezan a ser objeto de mirada interesada por parte del coloso americano del Norte. No sólo suponen una enorme carencia de recursos económicos para la hacienda española, sino que además, declaran  la guerra a la metrópoli e instigan a las aún posesiones españolas en el Caribe, en connivencia con la marina norteamericana.
Francisco es el cuarto Leñanza de la Saga, recién desembarcado de su aventura mexicana, donde consigue encontrar y traer de vuelta la Cruz de la Conquista por expreso deseo de su Majestad; mientras, su padre Santiago sigue en el forzoso exilio portugués a que se ha visto obligado por su apoyo al general Valdés, y la consiguiente condena a muerte de Fernando VII, y su tío Beto sigue embarcado por los mares del Sur. Francisco es muy joven, aunque ya está casado con Rosario, tienen su primer hijo, y el segundo queda encargado antes de embarcar. Arde en deseos de volver a la mar…y lo consigue, tras formar parte de la dotación de una gacela marinera, la fragata Lealtad, de reciente flete (1824) y de porte más que importante: 50 cañones.

El joven Leñanza embarca, pues, emocionado y feliz, en la flamante fragata Lealtad, rumbo a La Habana, para ponerse bajo las órdenes del brigadier Ángel Laborde, con quien ya compartió hazañas a bordo de la Ligera, y dispuesto a entrar en acción en la zona. Nuevos compañeros, nuevos mandos, nuevo barco…todo ello levanta el ánimo de nuestro héroe, que bebe los vientos lleno de ansias por volver a tierras americanas…y sobre todo, a la mar.
Paralelamente a la campaña del Ejército, con el general Barradas al mando, que intenta reconquistar las tierras mexicanas para España, la Armada, al mando del general Laborde transporta las tropas hasta México y  desde allí ve impotente cómo las cosas se van torciendo. Nuestro protagonista tiene también una serie de sobresaltos y situaciones inquietantes en torno a su persona. Una intriga se teje alrededor suyo, intriga que le traerá quebrantos importantes. Tras cinco años en aguas caribeñas, retornará a su hogar, en el que un segundo  retoño, una niña, crece sin haber  conocido al padre ausente. Pero las cosas se presentan mal y Francisco ha de pasar por gravísimos problemas, que gracias a los cuidados de su fiel Pepillo, y al tiempo, que todo lo cura, resurgirá como ave fénix, como siempre, ansioso de volver al mar.
Y volverá de nuevo a su querida fragata Lealtad, esta vez para la campaña en el Cantábrico, para formar parte de la llamada Escuadra de Observación, fondeada cerca de Vigo, que supondrá el fin del espléndido buque, contra el que se unen viento y mar, Eolo y Neptuno. Y no solo ha de vencer a los elementos de la naturaleza sino la maldad humana. Afortunadamente recibirá finalmente noticias jubilosas de su familia, que  le elevarán el decaído ánimo.
Una espléndida lección de Historia en la que conocemos detalles oscuros de la campaña americana, y de la mano del autor vamos comprendiendo muchas de las razones por las cuales España fue perdiendo su imperio de ultramar. Hay batallas, como la de Mariel, hay tormentas, verdaderos vendavales, y diques secos. Acción y reflexión. Una lectura amena y altamente ilustrativa.

Ariodante

08/06/13

GIGANTOMAQUIA

See full size imageEL HOMBRE QUE COMPRABA GIGANTES
LUIS  G. FOLGADO DE TORRES
Áltera Ed, 2013

Aunque el título se refiera a otro personaje, es la historia de un gigante la que se nos cuenta aquí. Nos encontramos ante una mezcla de biografía novelada y novela costumbrista, aunque ambientada sobre todo en el mundo circense ambulante, pleno de personajes a cuál más jugoso y llamativo. Narra la vida del hombre más alto de España, y probablemente del mundo en su época: Agustín Luengo (1849-1875) fue un joven extremeño que padecía acromegalia, crecimiento desmesurado, y cuya corta vida la pasó entre las andanzas de un circo y  la vida disoluta que llevó en la villa y corte madrileña, cuando se vio liberado de las riendas que le mantenían en un cierto orden.

El autor sigue de cerca a aquel niño grandote, del grandullón que fue poco menos que vendido a un circo por sus padres, sin pasar apenas por el colegio, soportando las burlas y las miradas curiosas y asustadas de la gente, esa gente a la que lo distinto enerva y enfurece. El pobre Agustín encuentra en el Circo Luso un segundo hogar, e incluso disfruta con la compañía de todo esos seres dispares de los que se ve rodeado, que conforman su nueva familia, y sobre todo se siente atraído fuertemente por María Peligros, la Mujer Serpiente. Eusebio Dos Santos Marrafa, el gerente y dueño del circo, es otro personaje peculiar, que ejerce de segundo padre, cuidando de Agustín, al que procura mantener alejado de Peligros (nombre felizmente elegido) y de todo aquello que le pueda perturbar… así como perturbar su bolsillo.

La historia personal de Eusebio Marrafa tiene su atractivo y compone una segunda línea narrativa del libro: portugués huido de su país por asuntos turbios y costumbres inaceptables en la sociedad, enamorado de Marcos Villalba, el jefe de pista, otro huido de la Benemérita y que le lleva la gestión del negocio a la vez que escribe poemas. El resto de los componentes del circo pululan alrededor del gigantón Agustín, que se convierte en la máxima atracción, por lo que le miman y vigilan, manteniéndole en una especie de jaula de cristal. Rufina, la gitana, que no se atreve a decirle a Agustín lo que ve en la palma de su mano; los enanos Pedreira reforzaban el contraste con la altura de Agustín; los hermanos Recio (los forzudos, obviamente) que se ocupan del montaje del circo; Canivell, el que maneja la electricidad como espectáculo, cuando aún no se usaba para iluminar; Rufo y Manuela, con su caterva de hijos, con los que Agustín jugaba y se explayaba con los cariños que nunca recibió; los hermanos filipinos Gómez Tao que padecían gargolismo eran la última adquisición, verdaderamente monstruosos, que ni siquiera hablaban sino que farfullaban sonidos inconexos. A veces el libro recuerda a aquella película de Tod Browning, Freaks, que mostraba la colección de seres, a cual más perturbador,  pobladores de un circo.

La historia central es la de Agustín, que finalmente es reclamado por Alfonso XII para hacer su exhibición en la corte, quedando muy complacido. Ello le lleva a contactar con el extraño doctor Velasco, que le hace una propuesta que no podrá rechazar, y que supondrá la separación de Marrafa y a la vez la desgracia de éste. La historia del  Doctor Velasco y su fantasmal hija Conchita también tiene su aquel. Y la de la creación del Museo Antropológico de Madrid.
Bien contado, mezclando imaginarios diálogos y situaciones con hechos históricos y reportajes científicos sobre temas tangenciales o directamente relacionados a la narración, el libro se lee de un tirón y entretiene a la vez que descubre un personaje que supuso un portento.

See full size imageEl autor, Luis Folgado de Torres (Azuaga, Badajoz, 1963) es Licenciado en Psicología, ha dedicado buena parte de su vida a labores docentes, impartiendo conferencias y cursos por España e Iberoamérica. Sus comienzos tienen lugar en el mundo de la radio, desarrollando sus labores de redacción en Radio Sur, COPE y SER. También escribe para La Vanguardia y colabora otros medios digitales y convencionales. . El primer contacto con el mundo editorial lo consigue con “Lunas sin pisar”, Premio San Isidoro de Sevilla.  Es autor de diferentes publicaciones, entre ellas la novela “La cárcel de los desvaríos”, libros de empresa como “Gracián: El jesuita que enseñaba a triunfar”, y otras obras de carácter divulgativo como “¿Hay vida después del divorcio?”.









05/06/13

HABLANDO DE RUBIAS

UNA RUBIA IMPONENTE
(Big blonde)
DOROTHY PARKER
Ilustraciones: Elisa Arguilé
Traducción: Jorge Cano
Nórdica Libros, 2013

Relato ácido y descarnado de la trayectoria vital de una mujer que más para mal que para bien, resulta ser, como dice el título, big blonde. Un tipazo despampanante, una chica de vida alegre, dicen otros. Contado como si  mirase tras una ventana, como si viera llover, sin dramatizar, sencillamente el relato desprende amargura y tristeza. Parker era corrosiva y sarcástica y aquí se expande, mostrando en su rudeza una vida vacía de contenido y abocada a la muerte o a la nada. Lo que siente –que no es precisamente alegría- una mujer que vive para y de los hombres, alguien que hace de esa dependencia su única vida, y cuyo modo de soportarla es depender de otra cosa: el alcohol. Los hombres que la autora hace desfilar no son, precisamente, caballeros. Hombres que hacen de algunas mujeres sus muñecas.
La rubia Hazel es la protagonista de esta historia de desamor, que gira alrededor del alcohol y sus efectos de falsa euforia, de nube feliz en la que se envuelve como un chal para no ver las carencias de su existencia. Ella querría un marido, sí, y un hogar,  zapatillas por la noche y noches de amor. Pero todos los hombres con los que daba querían otra cosa: alegría (falsa alegría) autoengaño, risas y burbujas. Con mucho hielo. Pasar el rato, pasar la noche, divertirse.

Así, aunque al principio consigue casarse con Herbie Morse,  la cosa funciona mientras ambos están bebidos. En los momentos de lucidez todo se acaba. Herbie  finalmente desaparece de su vida y sólo le deja el apellido y algo de dinero. Hazel cae en un sopor que la lleva de hombre en hombre y de copa en copa. Pasan muchos, unos sustituyen a otros. Ella sigue siendo muy atractiva mientras sonríe, y sonríe si está bebida. Hasta que se encuentra con un caballo tirado en la nieve, y los latigazos que le da el cochero parecen despertarla del letargo en el que vive. Pero despertar es peor: no soporta el sufrimiento y ello le lleva irremisiblemente a tratar de quitarse de en medio. Pero todo el mundo se empeña en que viva y que siga siendo una mujer alegre. Algo de autobiográfico hay en esta historia, ya que sabemos que la Parker pasó vicisitudes y turbulencias en su relación con los hombres, y que también le dio al alcohol. Sin embargo a Parker la salvaba la cultura. Hazel no tenía ese arma en sus manos.
La edición se presenta ilustrada por Elisa Arguilé, que usa el rotulador «por diluirse en alcohol como la protagonista» proponiendo unas imágenes entre el  art decó y el pop, jugando con el tono rosado de la piel y el amarillo del pelo. Imágenes sugerentes y con mucho simbolismo.

Dorothy Parker, de soltera Rothschild (Nueva Jersey, 1893 – Nueva York, 1967) fue una cuentista, dramaturga, crítica teatral, humorista, guionista y poeta estadounidense. Muy conocida por su cáustico ingenio, su sarcasmo y su afilada pluma a la hora de captar el lado oscuro de la vida urbana en el siglo XX. Habiendo perdido a toda su familia en 1913, hubo de ganarse la vida con distintos trabajos: tocando el piano, escribiendo para Vanity Fair,  o para Vogue, hasta formar parte de la plantilla de The New Yorker. A lo largo de su vida tuvo varios intentos de suicidio. En 1919 comenzó a reunirse con amigos en las famosas veladas literarias en el Salón Rosa del Hotel Algonquin de Nueva York,  llamada la Mesa Redonda por la prensa,  aunque algunos la llamaban también el Círculo Vicioso. Asistían, entre muchos otros: Heywood Broun, George S. Kaufman, Marc Connelly, Robert Benchley y Robert Sherwood, así como Harpo Marx. Duraron aproximadamente diez años.


Ariodante
Abril 2013


02/06/13

RELATOS HISTÓTRICOS: HISLIBRIS

EL MONJE Y LA PULGA
y otros relatos
VV.AA.
V Concurso de Relatos Hislibris
Ediciones Evohé, 2013

El portal web conocido como Hislibris convoca cada año un concurso de relatos de tema histórico. Los relatos son colgados en un foro, donde el público puede ir leyéndolos y votando dentro de una escala, los relatos que más les gustan. El jurado, de los seleccionados en las votaciones del público, selecciona a su vez, y entre estos ya, otorgan los premios. Como colofón, la editorial Evohé, vinculada a Hislibris desde hace años, publica los relatos premiados y añade una selección para completar el libro. Pues bien, este año, el resultado de estos premios y selecciones es El monje y la pulga, título del relato ganador, al que se suman diecisiete relatos más.

Hay  en el conjunto una variedad de épocas en las que se ambientan los relatos: Grecia clásica, Roma, la Inglaterra y Alemania medievales, el Japón y la China medievales, el dieciocho en Trafalgar, la Rusia revolucionaria, varias historias ambientadas a finales del siglo XIX y comienzos del XX, tanto en Europa como en América, del norte y del sur, la guerra civil española, etc. Como nota general, opino que no todos los textos se ajustarían a lo que podríamos considerar propiamente relato. Hay algunos que tienen más carácter de cuento y otros que me resultan inclasificables.

Presentación del libro en Carmona
De los premiados, los que considero más destacables son: Que se le honre como  merece, relato que discurre durante la batalla de Trafalgar pero al margen de ella, aunque acaba confluyendo en su final, llamativo y curioso. Bien contado, y con marinos de por medio. Que ni nos va ni nos viene, ambientado en el comienzo de la guerra civil española, tiene una estructura de pincelada, marcando los distintos puntos de vista de dos personajes, un padre y un hijo que reaccionan de forma harto diferente ante la guerra que se inicia. Más allá del espectro es un relato en clave de humor y algo surrealista, con Galdós y Gómez de la Serna como protagonistas, pero que, curiosamente, también hay un personaje, William Hope Hodgson, que es común a otro relato: ocupa el eje central de El hombre de niebla. Hodgson, escritor, inventor y visionario, precursor de la literatura de terror y de ciencia-ficción, en el primer relato es tratado de modo satírico y humorístico, pero en el segundo, el autor prefiere pintar momentos de su vida y curiosas  ideas. La coincidencia del mismo personaje en ambos es lo que me resulta chocante.


Al margen de los premiados, yo quiero destacar aquí aquellos que más me han llamado la atención, ya que hablar de todos ellos podría resultar excesivamente prolijo. Mi amado amo Parmenio creo que es uno de los que más se ajustan a la categoría de relato. Breve, ameno, en un tono amable y con un erotismo difuso y atractivo, ambientado en una Grecia clásica en la que un esclavo mantiene una especial relación con sus amos, muy bellamente contado. Como también lo es Adquiera su propiedad en el nuevo territorio de Kansas, si bien el título es lo único que me resulta poco acertado, tan largo.  Este texto, ambientado en Nueva Inglaterra, tiene todas las características de un buen relato corto. Un breve encuentro en la vida de dos personas que seguirán destinos diferentes.

Presentación del libro en Carmona: público.
Algunos me parecen francamente notables: Un escenario en la penumbra trata un tema romano (la guerra civil entre Mario y Sila) como si fuese  una puesta en escena teatral contemporánea, lo cual crea un efecto doble: lo llamativo de contraponer elementos contemporáneos con el tema, antiguo (Roma) y la implícita relación de aquella guerra civil con cualquier guerra civil. Nómada también narra el enfrentamiento entre hermanos; es un relato -aunque más cercano al cuento- intemporal, que me ha parecido muy bien construido y con un lenguaje cuidado, en el que nos mantiene en un espacio- tiempo difuso, concentrándose en la historia. Susurros en el bosque es otro de los que me ha impactado: ambientado en el limes germánico,  (año 9 D.C.) recrea la desastrosa batalla de Teutoburgo donde muere el general Publio Quintilio Varo, (batalla tras la cual la frontera con Germania queda fijada en el Rhin), y lo hace desde la mirada de un legionario, Sexto Canino. El clima de miedo ante lo desconocido, representado por los espesos bosques, la niebla, la invisibilidad de loe enemigos pero la escucha de sus gritos y los gritos de los prisioneros, así como los despojos que van apareciendo, todo ello crea un relato casi de terror. Muy bien llevado, aunque con un final quizá en exceso oscuro, demasiado simbólico, que rompe con el tono mantenido en el resto de la narración.

La siembra me ha producido sensaciones encontradas: me ha gustado por su lenguaje, y por el clima que recrea; pero  la manera de contar la historia de Hans Böhm, llamado «tamborilero de Niklashausen» y ajusticiado como hereje en 1476, me ha parecido algo confusa, aunque creo que, en general, refleja el clima que pretende: la ingenua idea de un «salvador» entre el pueblo dominado por la Iglesia y los señores feudales, y su fracaso final. Tanto La capa atemporal  como El anciano general llegó temprano a la cita, quedan difusos en su tema; si bien ambos usan el lenguaje de modo atractivo. No hay historia propiamente qué contar, es el lenguaje lo único a valorar, un lenguaje muy cuidado en ambos textos, eso sí. Pero en el primero quedamos con la sensación de que hay algo que se nos escapa, que quizá haya una doble lectura y no llegamos a leerla.  En el segundo es un toque de nostalgia lo que se desprende; nostalgia y remembranza del pasado.

En ninguno de los dos relatos basados en tema oriental, La concubina imperial y El camino del samurái  he conseguido introducirme. En el primero hay un fuerte toque de relato fantástico y en el segundo la historia del aprendizaje y veteranía del samurái no me han llegado a conmover. La egoísta es un relato fallido, en mi opinión, quizá porque cuanto más corto, es más difícil. Adagio en la oscuridad resulta más un cuento que un relato, un homenaje más que una narración propiamente dicha. La idea de Ilich, conversación entre Lenin, Stalin y Trotski, me parece que podría haber expresado lo mismo en muchas menos palabras: el tema se alarga en exceso. Tampoco me he podido sumergir en la narración que da título al libro y que es el relato que se llevó el primer premio. El tono humorístico, mezclado con la fantasía que supone que sea una pulga la que narre la historia, y también la algo complicada construcción resultan difíciles de digerir. El tema, el intento de encontrar un artilugio que permita al hombre volar, por parte de un monje británico medieval, resulta muy interesante, si bien el modo de tratarlo y las digresiones que la autora se permite mediante el personaje de una Pulga sabelotodo me resultan demasiado forzados. Un tono que remite más bien al cómic…aún así, hubiera resultado un relato cómico muy bueno sin necesidad de introducir el personaje de la pulga, que en mi opinión da una nota discordante en el conjunto. De todas formas ha tenido una estupenda acogida del gran público en el foro y el jurado lo ha valorado positivamente.

Presentación en Carmona, algunos autores de relatos.
Como todas las antologías de relatos que conjuntan diversas autorías, el libro resulta, obviamente, desigual, tanto en calidad como en longitud y estructura. Hay relatos bastante cortos,  aunque la mayoría oscilan entre las cinco y las diez páginas. Se echa en falta un prólogo o pequeña introducción que nos hable un poco de los autores, de los cuales no sabemos nada, aunque esto parece ser habitual en todas las ediciones de los sucesivos concursos de relatos en Hislibris.  Sin embargo, valorando el conjunto, podemos afirmar que merece la pena, y que como resultado del concurso anual se han sacado a la luz textos francamente interesantes.

Ariodante
Mayo 2013


15/05/13

MAYO: EVENTO LITERARIO EN CARMONA (SEVILLA)


IV ENCUENTRO HISLIBRIS 2013. CARMONA
MESAS REDONDAS

Este nuevo encuentro anual de Hislibris que nos ha reunido en el encantador y monumental entorno de la sevillana Carmona, ha finalizado después de tres días de intensiva actividad, descubrimientos, reencuentros, y de emociones diversas…además de algunos gintonics. En suma, han sido unos días en los que el espíritu que desde hace años alienta Hislibris ha florecido en todo su esplendor. 

Humor, camaradería, amor al Arte y a la Historia, además de muchas ganas de pasárselo bien. Una importante afluencia de hislibreños, autores, acompañantes y amigos varios, se ha reunido entre esos muros ancestrales cargados de historia. Cada año crece el número de participantes y público en general, pero en éste ha sido muy destacable la calidad y cantidad de autores y personalidades, con resultados excelentes en las sesiones de ponencias, principalmente. Es en éstas en las que voy a centrar mi reportaje, ya que las otras actividades están cubiertas en la página de Hislibris y muy imaginativamente presentadas, con un derroche de humor y de agudeza, tan sevillano como su autor.
Mesa inicial del Encuentro, presidida por el alcalde de Carmona

Quisiera, ante todo, agradecer desde estas líneas a los autores que expresamente se han desplazado desde diversos y a veces muy alejados puntos de nuestra geografía para participar en las sesiones de mesa redonda, con unas colaboraciones que han levantado el listón de nuestros ya  de por sí interesantes debates habituales. Agradezco, pues, a Maria José Rubio, Herminia Luque, Olalla García, Javier Negrete, Sebastián Roa, Arturo Aizpiri, Jose Vicente Pascual, Arsenio Moreno, Jose Mª López García, Maria José Galván y last but not least, la inestimable y poderosa presencia de Juan Eslava Galán, con su habitual simpatía, buen humor y profesionalidad. Todos los autores han tenido intervenciones acertadas, ilustrativas y jugosas, tanto las que se ceñían a los temas a tratar como las opiniones surgidas del posterior diálogo con el público, que por supuesto intervino largo y prolijo.


Tanto la entrega de premios como la presentación del libro de relatos El monje y la pulga, resultado del Concurso anual de relato histórico deHislibris, discurrieron dentro de un tono informal,  con detalles emotivos y humorísticos. Las mesas redondas, sin embargo, tuvieron un nivel que, sin perder el buen humor y sin vestir chaqué, mantuvo cotas muy interesantes. Tuvieron lugar la mañana del sábado en el Centro Olavide, dependiente de la Universidad Pablo de Olavide, y cuya sede es la Casa Palacio de los Briones, encantador recinto donde se imparten cursos de postgrado y otras actividades culturales y universitarias a lo largo del año. En el delicioso patio donde las hiedras colgaban desde el tejado dando una amabilísima sensación de frescor, nos fuimos reuniendo público y ponentes.

La primera mesa redonda tenía como tema La Novela Histórica y la Historia del Arte. Componían la mesa el profesor y novelista sevillano Arsenio Moreno, la historiadora y escritora madrileña Maria José Rubio, el profesor carmonense José María López García; la profesora y novelista granadina Herminia Luque, y la historiadora y novelista madrileña Olalla García.

Javier Baonza, administrador de Hislibris, presentando el acto
Con este plantel, ¿qué podíamos esperar? Las ponencias resultaron brillantes, comenzando Arsenio Moreno que nos habló de cómo a través de la historia ha habido siempre interés por las vidas de los artistas, y cómo el género biográfico y artístico se había desarrollado a través de los siglos, citando las magníficas Vidas del renacentista Vasari, que recoge la tradición helenística y romana, y posteriormente, en España, seguirá el mismo esquema Palomino en su tratado, combinando vida y obra del artista. Sin embargo, hasta el siglo XIX no se produce la eclosión del artista independiente, unido en cierto modo al movimiento romántico, donde se idealiza al creador, dándole características de genialidad (unidas a otras, como la rareza, la melancolía, las manías…) Se han hecho infinidad de biografías noveladas de artistas y novelas cuyo tema es o el artista o la obra artística. Citó a Caravaggio, a Artemisia Gentilleschi, Sofonisba Anguissola, Camille Claudel, todos ellos artistas con vidas muy novelescas, y también sugirió  otros motivos artísticos para la ficción literaria: la arquitectura, una obra pictórica o escultórica, una pieza musical,…habló del conocido texto de Balzac La obra maestra desconocida, que como Zola y los hermanos Goncourt se han ocupado de temas similares. Añadió, por último, otro tema muy literario unido al arte como es la relación modelo/artista  y artista/obra (Pigmalión).

Primera mesa redonda
Jose Mª López precisó, en una breve intervención, que hablaría como lector,  y abundando en los temas artísticos como base de la ficción literaria,  recordó Bomarzo, de Mújica Láinez, en la que los propios jardines y las famosas esculturas monstruosas que los pueblan constituyen el eje de la novela. Así, los elementos escultóricos o arquitectónicos pueden ser motivo o tema central de una novela histórica tanto como los propios artistas.

Maria José Rubio comentó que la novela histórica es el retrato de los acontecimientos por medio de los sentimientos, para lo que  la historia del arte es el motivo ideal. Habló de la importancia de la documentación, que situó en un 70% (luego hubo discusión sobre este punto en el debate posterior), y también de la aportación visual, iconográfica, que supone la Historia del arte. Sugirió tres opciones  para abordar una novela en relación con el arte: las que acuden al arte como escenario; las que usan la propia vida del artista como eje y centro de la narración, y finalmente, los objetos artísticos (cuadros, edificios, esculturas, etc) como protagonistas de la trama.

Herminia Luque habló sobre el origen de la novela histórica en el siglo XIX, ligado al desarrollo de la disciplina historiográfica, el desarrollo de la arqueología y la iconografía, así como el comienzo en los primeros años del siglo XIX el estudio universitario del arte, todo lo cual  supuso un apoyo documental enorme para el novelista. Hay, ciertamente, autores anteriores a estas fechas, pero sin esas perspectivas historiográficas, hablando desde su propia perspectiva. Por otra parte, distinguió las funciones de la obra de arte en relación a la literatura histórica: establece un vínculo, unos anclajes en el lector; la novela aspira a crear un mundo en cada obra, y la obra de arte le sirve de referencia y marco para la historia. Asimismo, la obra de arte estimula la imaginación, ayudando a documentar plásticamente una obra literaria y reforzando su verosimilitud. Y por último, los objetos artísticos son  elementos muy elocuentes acerca del ser humano y del paso del tiempo.

La última intervención fue la de Olalla García, cuyo próximo libro trata sobre una parte de la vida de Caravaggio,  y comentó que, a la hora de escribir, el autor se inspira en las lecturas previas, en la experiencia propia y la ajena, …y en los museos: las obras de arte son narraciones plásticas, que dialogan directamente con la época que representan o en la que han sido creadas.

En las intervenciones del público, Eslava Galán destacó la importante vinculación del cine como estética en la creación literaria, y Arsenio lo remarcó, comentando la famosa frase de la estatua y el pedestal y el equilibrio que deben guardar entre ficción y documentación, y salió a relucir la novela Salambó, en la que Flaubert tiene verdaderas incorrecciones históricas… como la de la chumbera. Arauxo hizo una intervención apasionada –muy aplaudida- defendiendo la primacía del personaje sobre el marco histórico y la documentación fidedigna y detallada.  También se aportó la idea de la influencia de la ilustración en el mundo literario.

Tras un breve receso, iniciamos la segunda mesa redonda, sobre la propia Carmona y su historia. La mesa estaba compuesta esta vez por Jose Vicente Pascual, Juan Eslava Galán, Javier Negrete, Arturo Aizpiri y Sebastián Roa.
Segunda mesa redonda
Comenzó Jose Vicente, que ha vivido unos años en esta población, diciendo que consideraba que Carmona tenía un aire becqueriano, un misterio nocturno (doy fe de ello, pues en el tiempo que tardé en encontrar el hotel tras la primera cena, nos perdimos por un entramado de callejas oscuras, solitarias y sin locales públicos, tal que parecíamos haber caído en otra época…) Juan Eslava destacó, por su parte, el origen romano, barroco y cristiano frente a la idea –equivocada en su opinión- de una Carmona árabe, en la que según él, nunca hubo alianza de civilizaciones. Para Eslava, el mundo musulman aunque acumula y asimila la cultura precedente, no admite mestizaje.  A Negrete  Carmona le recordaba Plasencia y aseguró que el espectáculo de la ciudad, plena de monumentalidad y rebosante de tradición le había hecho renacer la vuelta a la novela histórica. Arturo se expandió con otro punto de vista que complementa el anterior: él veía la Carmona púnica, lugar donde el experimento helenístico de los bárquidas va a desaparecer. Ciudad fenicia y púnica, Carmona está situada cerca de donde ocurrió la batalla de Ilipa, que supuso el descalabro final de los cartagineses, y el paso del modelo cartaginés de diversidad helenística al modelo homogeneizador romano. Como todo este tema lo ha trabajado Arturo para su novela, se explayó bastante. Sebas afirmó que Carmona es cruce de culturas y se lanzó a la polémica: en la literatura ancha es Castilla, por lo que el autor tiene licencia para poner y quitar, con tal de emocionar al lector. Juan Eslava abundó en lo mismo,  siempre que se guarde un equilibrio, poniendo el símil de la construcción de un edificio: primero se acumulan materiales y luego se levanta el andamiaje. Y a veces sobra material del acumulado y hay quien lo quiere introducir en la novela, venga o no a cuento, y quien sabe refrenarse y no epatar al público con su erudición.

Jose Vicente intervino para referirse al uso del lenguaje, comentando que aunque lo habitual es usar el lenguaje de nuestros días (del mismo modo que los pintores vestían sus personajes pictóricos con ropas de su misma época) si situamos la novela en alguna época de la que tenemos buena documentación estilística, podemos acercarnos a ella, si bien acondicionando las palabras de modo que el lector pueda entenderlas. El usar un lenguaje un poco similar a la época en que se ambienta la novela puede dar más verosimilitud y ayuda a colocarse. A lo que Arturo comentó que hay otras épocas más antiguas (cada cual arrima el ascua a su sardina…) en las que carecemos de ese dato, por lo que el escritor debe crearlo, tratando de evitar expresiones demasiado coloquiales y contemporáneas, que no canten y descoloquen al lector, cuidando que los tratamientos y las relaciones entre los personajes correspondan a las del momento en que se sitúa la acción. Juan Eslava insistió en que lo principal es mantener en lo posible la mentalidad de la época, evitando que los personajes razonen o reaccionen como contemporáneos, captando la atención del lector en la narración.

Y en esto se hizo la hora de comer y hubo que acabar, pero continuamos ya con charla  aún más distendida y personal en torno a las mesas del restaurante, donde degustamos con placer las viandas y refrigerios que tuvieron a bien de servirnos.
Como despedida quisiera agradecer a los organizadores materiales del evento y a sus familias, que entre todos han participado y ayudado con dosis inmensas de cariño y calidez. Nos hemos sentido arropados como si perteneciésemos no solo a la “familia” hislibreña, sino a la suya propia.

Vista general de la ciudad


Arturo Aizpiri y Ariodante

 
Sebas Roa, Teo Palacios, Ariodante, Blas Malo, Maria José Rubio y Olalla Garcia

12/05/13

UNA MUDANZA AL CAMPO


EL ÁLOE
KATHARINE MANSFIELD
Barataria Ed., 2013

El relato que nos ocupa es una narración completamente autobiográfica, que consigue recrear a un tiempo el clima vivido en su infancia, el ambiente de la familia, esa paz y a la vez el caos de tantos miembros del clan familiar conviviendo en una misma casa. El texto relata la mudanza de la vivienda de ciudad a la casa rural, y la primera noche y día que pasan en la nueva residencia. Esa es la excusa para recrear el mundo de la infancia con breves pinceladas, el mundo de la pareja, el punto de vista de la abuela, de la tía soltera…todo un complejo entramado que Mansfield con pequeños toques va creando, sin describir más que los paisajes, la naturaleza, y luego las actitudes que denotan los caracteres de cada uno de los personajes que pueblan la narración.
Al trasladarse, las dos niñas pequeñas quedan en casa de unos vecinos porque, literalmente, no cabe ni un alfiler más en el camión que va a hacer la mudanza. Los vecinos las llevarán mas tarde en su vehículo, y mientras ello sucede, las dos niñas juegan con los niños vecinos por entre las habitaciones de la casa vacía y el jardín abandonado. El hecho mismo de dejar a las más pequeñas, si bien puede ser comprensible porque los pequeños estorban en una mudanza y son los adultos los que harán todo el trabajo, por otra parte da la sensación de abandono que quiere imprimir la autora a la relación de la madre con las niñas. La madre alude a que llevan lo «absolutamente necesario», como si Lottie y Kezia no lo fueran.
Cuando llega el momento, tras los juegos, las dos niñas viajan con el vecino en su coche y conforme se alejan de la ciudad y entran en el campo, vamos sintiendo casi el olor de la hierba y el frescor del aire, ensanchando los pulmones y mirando las incipientes estrellas. La llegada a la casa, de noche, la cálida acogida de la abuela y la más distante de los padres, el encuentro con la nueva vivienda, todo lo reconocen como propio pero en un espacio distinto, y duermen dichosas, aunque sin sábanas, porque no ha dado tiempo a encontrar donde estaban.
El primer despertar en la nueva casa, los sonidos del campo, la languidez sensual de la madre entre las sábanas, aun perdida en los sueños de la noche; el orden de la abuela, que lo organiza todo a la perfección; la vivacidad de las niñas, sus nuevos juegos en el jardín; el padre y sus planes para el futuro, mientras se prepara para salir a su trabajo; un cierto desánimo por parte de la tía soltera, que se ve metida en medio del campo a kilómetros de otras personas con quienes alternar. Y en una última parte, el trayecto del padre volviendo del trabajo, ansiando llegar y pensando en el hogar que le espera.
En suma, una prosa en la que abunda el diálogo y poca descripción, pero concisa y en algunos momentos muy poética, y que recrea un ambiente de felicidad. El recuerdo de una infancia y una familia feliz, muy unidas con la naturaleza.

Katherine Mansfield, seudónimo de Kathleen Bowden Murray (Wellington, Nueva Zelanda, 1888-Fontainebleau, Francia, 1923) nació en una familia de clase media de origen colonial. Pasó su infancia con sus padres, dos hermanas, una abuela y dos tías adolescentes. Fue criada por su abuela; su madre quería tener un hijo, por lo que no mostraba demasiado interés por ella. En 1893, la familia se mudaba a un área rural, donde pasaría los mejores años de su infancia y donde nacerá su hermano Leslie. La vida de la escritora merece de por sí una novela. Fue muy agitada y turbulenta, en la que tanto amó a hombre como a mujer y a veces a ambos a la vez. Osciló entre su amor a la música y a la literatura. Cambiando de residencia con mucha facilidad, sufriendo diversas enfermedades y conflictos.
Ariodante
Abril 2013