UN PASEO POR LAS LETRAS Y POR LAS ARTES: AZUL EN LA MIRADA Y TIERRA BAJO MIS PIES.

MI BLOG ARTÍSTICO

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Obra plástica

1/9/14

EN EL BOSQUE DE LOS ORSINI

BOMARZO

MANUEL MUJICA LÁINEZ


Ed. Seix Barral, 1987

Bomarzo es una pequeña población del Lacio, en la provincia de Viterbo (Italia); en tal  enclave aparece la mansión o castillo en cuyos alrededores está situado el Bosque de los Monstruos, cuyo creador fue Pier Francesco Orsini, personaje central de la novela de Mujica Láinez. Los Orsini eran una familia de condottieri, (guerreros mercenarios al servicio de los gobernantes de los estados italianos desde finales del medioevo hasta el siglo XVI aproximadamente) cuyos orígenes se pierden entre la bruma de la historia, descendientes, según la leyenda, del oso ancestral, Editus Ursae, que amamantó al primer Orsino, hijo de un jefe godo. Otra versión del origen de los Orsini sería la romana, es decir, la descendencia generada por Cayo Flavio Orso, general del emperador Constancio. Pero de un modo u otro, el Oso estaba incorporado al blasón de la familia, junto a la rosa y la sierpe. Y aunque la guerra había sido la principal ocupación familiar, no sólo había guerreros en ella, sino cardenales, incluso papas...que también guerreaban. Era una época convulsa en la que los grandes personajes presentaban muchas facetas; lo que se vino en llamar el virtuosismo renacentista. Pero nuestro Orsini particular, Pier Francesco, Vicino, no sólo a causa de su cojera y su espalda gibosa, (características que le adjudica el escritor, el toque literario) tiene una inclinación hacia la cultura, el arte, la poesía, la literatura. Cuando ha de guerrear, cumple con su deber, pero mientras no es requerido por causa mayor, prefiere moverse entre artistas y literatos, nigromantes y gentiles.

Mujica Láinez convierte en inmortal al personaje al rememorarle con esta novela. Seducido por una visita a Bomarzo en 1958 y, sobre todo, por el Bosque de los Monstruos, recrea la vida del Duque Pier Francesco, trazando a su vez un dibujo detallado y puntillista de una época tremendamente belicosa, artísticamente brillante, conflictiva en lo religioso y en lo filosófico, plena de intrigas, pasiones, nigromancia y visiones infernales. El autor se sumergió a fondo en el siglo XVI italiano para documentarse sobre el contexto del personaje, del que, por otra parte, no hay demasiada información, salvo los hechos públicos: nacimiento, parentesco con un famoso cardenal, enlace matrimonial, participación en batallas, afición literaria...pero todo el clima psicológico y la elaboración del carácter es un alarde literario. Pleno de ambigüedad y contradicciones, conviviendo el vicio con la virtud, el gusto por la belleza con la atracción morbosa a la monstruosidad,  el odio y la envidia, la ambición y la venganza con el desmesurado amor a la vida y a la inmortalidad, que le había sido  predicha por el astrólogo Sandro Benedetto.
El propio escritor argentino afirma haber sentido una especial emoción, un fuerte sentimiento de deja vu, que le lleva a interesarse por el personaje que pudo dar vida a unos sueños tan monstruosos. La novela, iniciada en junio de 1959 y concluida en octubre de 1961, está contada en primera persona, duque y escritor se confunden, se mezclan, y la narración será  realizada desde un espacio intemporal en el que el espíritu del duque se inmortaliza en la escritura de Mujica Láinez, en quien se reencarna el duque, literariamente. Al ser narrada desde la contemporaneidad, por medio del subterfugio de convertirse en duque de ficción, atrapa al lector de hoy, que puede sentirse implicado en lo que le cuentan. A lo largo de toda la obra va recordando  al lector que han pasado siglos y han ocurrido muchas cosas después de aquello. Y que la mirada sobre los hechos puede cambiar, pero los hechos, enmarcados en su época, han de ser como son. Y como el escritor ha querido que sean.
Así pues, lo que vemos en esta narración es la trayectoria vital de un personaje arquetípico del Renacimiento, que piensa y siente, ama y odia, goza y sufre como en general solían hacer en su momento los en la sociedad italiana. Pero además, el autor ha querido dotarlo  de una singularidad que le hace especial. Cargado de un cuerpo deformado, giboso y cojo, pero con un rostro agraciado y unas manos suaves y bellas, donde lució toda su vida un anillo que le regaló en su adolescencia el escultor Benvenuto Cellini, Pier Francesco sufre por la comparación continua con sus hermanos, que muestran unas proporciones ideales y llevan la vida que él no puede permitirse y que sin embargo, ansía. Pero Vicino es un Orsini; piensa, ama y odia como un Orsini.
De un modo u otro, la vida de Vicino es tortuosa, como lo era su cuerpo. Desde la infancia Vicino se acostumbra a sufrir, a recordar a diario la desventaja de su maltrecha figura, siendo humillado por un padre que se avergonzaba de él, unos hermanos, Girolamo y Maerbale, que le someten a vejaciones; teniendo como único refugio a su abuela, Diana Orsini, fuerte pilar en el que apoyarse, y de quien recibe gran parte de las nociones básicas sobre su estatus...y el consuelo de su singularidad malformada. Intentó el amor...y fracasó; intentó la amistad….y fue traicionado; le quedó la venganza, la culpa y la soledad: un mundo lleno de monstruos, que quedarían petrificados para siempre en el Bosque, símbolo autobiográfico de su vida.
Así, este segundo hijo del condottiero Gian Corrado Orsini, recuerda la triste infancia, la inquieta y perturbadora adolescencia entre los parientes Médici florentinos, el culpable acceso a la condición de duque de Bomarzo, sus esponsales con Julia Farnese, y la obsesión por conseguir descendencia, que le hace responsable de unos actos abominables; sus tratos con amantes (de uno y otro sexo), con artistas, con nigromantes (Paracelso incluido), con las demás familias de poder: Médici, Sforza, Gonzaga, Farnese, Della Rovere… lo que incluía papas, cardenales, incluso un fugaz encuentro  con el emperador Carlos V.  Narra también la participación en las guerras europeas, así como la batalla de Lepanto (con una brevísima aparición de Cervantes) batalla en la que, por edad, es mero espectador, mientras su hijo Horacio y su sobrino Nicolás participan plenamente. Finalmente, narra la progresiva soledad al envejecer y el empeño obsesivo en plasmar sus múltiples pesadillas en las rocas de su bosque, en Bomarzo.

Libro de imprescindible lectura, está escrito con la calidad literaria con que Mujica Láinez domina el lenguaje, y que ha demostrado a lo largo de toda su obra, de la cual esta sería su máximo exponente. Clasicista y barroca a la vez, moviéndose entre la crónica y la leyenda, la escritura de Mujica Láinez es viva, emociona, rompe moldes y atrapa al lector.

 Manuel Mujica Láinez (1910,Buenos Aires- 1984 Cruz Chica, Córdoba, Argentina). Se educó entre Francia y Gran Bretaña, cursó estudios de Derecho, carrera que abandonó para escribir en el periódico argentino La Nación, oficio que desempeñaría toda su vida. Escribió en francés su primera obra, Louis XVII, pero las siguientes las escribió en español, alternando la novela (sobre todo histórica y de tema argentino) con la crítica artística y literaria y el artículo periodístico; aunque también se dedicó a la traducción de autores tan conocidos como Shakespeare, Racine o Molière. Recibió numerosos galardones (entre ellos el Premio Nacional de Literatura de Argentina 1963), y fue miembro de la Academia Argentina de las Letras y de la Academia Argentina de las Bellas Artes, además de recibir el reconocimiento de la Legión de Honor del Gobierno de Francia en 1982 por el conjunto de su obra. Su obra más famosa, Bomarzo, fue transformada en ópera por el compositor Alberto Ginastera, y varias de sus novelas han sido llevadas al cine y a la televisión.



Ariodante




28/8/14

LONGEVIDAD

LOS HIJOS DE ADÁN
LA SAGA DE LOS LONGEVOS II
Eva García Sáenz
E-Book y Papel Auto edición 

Después de leer con verdadero interés la original e inclasificable historia de La saga de los longevos ( La Vieja Familia), se nos presenta ahora una segunda parte, intuida al llegar al final de la anterior novela. La autora ha seguido sus propios pasos usando el mismo procedimiento de edición: primero la ha publicado por su cuenta y riesgo, tanto en papel como libro electrónico. El libro, en sus dos versiones puede encontrarse en Amazon.
La narración comienza fuerte y el ritmo no decae ni un momento. Como en la anterior, la estructura tiene como base una intriga contemporánea, mucha acción, con una serie de personajes, los longevos, y otros que no pertenecen a esa categoría, como Adriana, la esposa de Iago/Urko.  Alrededor de esta estructura, giran una serie de saltos al pasado, que irán explicando parte de lo que no sabemos y dándole pistas al lector sobre los próximos pasos o escenas venideras, aunque algunas de las pistas son engañosas, todo hay que decirlo. No se fíen.
No sólo aparecen nuevos miembros de la Vieja Familia, como Gunnarr, (el hijo de Urko/Iago, supuestamente muerto), sino que también aparecen otros longevos que no pertenecen a esta familia, lo cual crea una situación de tensión y expectación importantes. Y tanto unos como otros, están muy interesados en investigar el gen de la longevidad y tratar de encontrar la manera de dominarlo.
Para los que aún no han leído esta Saga, hay que decir que los llamados longevos son humanos que tienen alterado el gen del envejecimiento, y llegada a una edad aproximadamente la treintena, se mantienen así durante años, siglos ¡y milenios! Son también inmunes al cáncer, y a muchas enfermedades, virus y bacterias,...pero no son inmortales. Pueden morir, generalmente por muerte violenta, nunca de muerte natural. Es decir, son algo así como los Titanes, en la mitología clásica, seres medio hombres medio dioses, en el sentido que sus muchísimos años de vida les proporciona un amplísimo conocimiento, y unas capacidades de supervivencia enormes. Pero también les convierte en seres errantes, y salvo que encuentren otra persona longeva de sexo opuesto, sus matrimonios con lo que ellos llaman efímeros resultan penosamente poco duraderos, y están condenados a ver morir a cónyuges e hijos. Pero por lo demás, tienen los mismos sentimientos y anhelos, aman y odian, ambicionan el poder y el dinero, y lo consiguen, lo que les permite una libertad amplísima. Pero tampoco tienen el más mínimo inconveniente en matar, si eso les conviene o les defiende. Pueden ser tan buenos o tan malos como el resto de los humanos.
La irrupción de los Hijos de Adán, otra familia de longevos, explica el esquivo y oscuro comportamiento de Lür. Y con el viajamos a miles de años atrás, a la época de las últimas glaciaciones, en alguna parte cercana a la actual Dinamarca. También viajamos a una tribu del África central,  a Pompeya justo antes de la explosión del Vesubio, a la Inglaterra que prepara el viaje del Mayflower, conocemos las calamidades y agobios sufridos por los peregrinos en tierras americanas, acompañamos a Urko/Ely a cazar castores, y a conocer a Manon, entre otras cosas… pero siempre volvemos a Santander, al Museo Arqueológico de Cantabria, que los supuestos hermanos Del Castillo dirigen, aunque también viajaremos a París, a tierras escocesas y americanas, donde tienen lugar situaciones de gran tensión y fuerza dramática.

La autora evoca, con todas estas pinceladas de historia, las ancestrales potencias del matriarcado y patriarcado, y su pugna primigenia, legendaria o real. Asimismo, los cuatro personajes que componen la Vieja Familia longeva, (una vez muertas Boudicca y Lyra) son asimilados simbólicamente a los cuatro elementos clásicos: Agua, Fuego, Tierra y Aire. Cada uno de ellos se siente más cercano a uno de estos elementos, creando así unos arquetipos definitorios del carácter de los personajes, que rozan la leyenda y la mitología.
Paralelamente, el desarrollo de las investigaciones científicas en torno a la longevidad, entra de lleno en la ciencia ficción, dando visos de verosimilitud  al resto de la narración, si bien en esta segunda parte se echan en falta algunas de las explicaciones más detalladas sobre el tema, que se dan por supuestas, para lo cual conviene leer antes la primera parte.

Tenemos, pues, una narración muy atractiva, inclasificable, aunque tenga conexiones con la novela histórica, con el thriller, con la ciencia ficción ...y que atrapa al lector desde las primeras páginas, prometiendo continuación. Y con las ventajas de su fácil acceso y distribución a través de internet.

 Eva García Sáenz de Urturi nació en Vitoria en 1972 y vive en Alicante desde los quince años. Se diplomó en Óptica y Optometría y durante una década ocupó varios puestos de dirección en el sector óptico. En la actualidad trabaja en la Universidad de Alicante, además de impartir ponencias y cursos de redes sociales. Casada y madre de dos niños pequeños, tiene ya tres novelas en su haber: La saga de los Longevos, Pasaje a Tahití y la presente, Los hijos de Adán.

Ariodante



25/8/14

LIKE A ROLLING STONE

STONER

JOHN WILLIAMS

Ed. Baile del sol, 2013



 Stoner es una palabra de jerga que designa a aquella persona que fuma habitualmente marihuana. No sé si el autor de la novela ha escogido a conciencia este nombre para el protagonista de la narración, pero supongo que lo ha tenido muy en cuenta. Porque el personaje central  va por la vida aparentemente ido, traspuesto. Se nos muestra como un carácter pusilánime y pasivo; sin embargo, cuando entiende que algo es verdaderamente importante, su decisión es inapelable y afronta el problema como una roca, como una piedra (Stone). También como una piedra se comporta a veces el protagonista, inmutable ante los acontecimientos y dejándolos pasar.

Tremenda novela en la que  Williams disecciona no solo el alma humana sino la vida en su aspecto más dramático: la soledad de la persona frente a la sociedad y el mundo en general, la soledad en cuanto a afrontar su propia vida. Y es terrible porque lo que nos cuenta es demoledor, de tan real; inevitablemente cotidiano. Aunque esté ambientada entre el comienzo y la primera mitad del siglo XX, la narración, con pequeños cambios de ambientación, podría ser perfectamente actual. Se sigue aislando al “diferente”, al que no se comporta como todos, al que se ocupa de sus asuntos y va a su aire. No es demasiado comprensible, sin embargo, cómo el protagonista da el salto de la mentalidad agraria y campestre a la literatura. Casi parece sernos descrito como una transfiguración, una visión que transforma a William (nombre tampoco casual, hay elementos autobiográficos en esta novela) y le hace penetrar en los secretos de las palabras. Una especie de “caída del caballo” al modo de San Pablo.
La historia es la de un hijo de granjeros de Missouri que sale del campo y se sumerge en el mundo universitario de Columbia, una pequeña ciudad de Missouri. Con la idea originaria de que su retoño aprenda mejores técnicas de Agricultura, que revertirán en la mejora de la granja, los padres de William lo envían a la Universidad. Pero allí ocurre un cambio, el chico descubre que hay otras cosas que le atraen profundamente más. Un mundo nuevo: las palabras. Y abandona padres, granja, proyectos y futuro.
Este es un nuevo mundo en el que, fuera de los libros y un par de amigos, William no sabe nada, y mucho menos, de las mujeres. 
Así, la primera mujer que le mira se convierte en la dama de sus sueños. Todo va muy deprisa y de la noche a la mañana William Stoner se convierte en un esposo (y más tarde en padre) con demasiadas responsabilidades y muy pocas satisfacciones. La existencia de este hombre se va retrayendo cada vez más, para defenderse de las agresiones externas, aunque las responsabilidades y las culpabilidades se le vayan sumando sobre sus ya desmejorados hombros. Paulatinamente se va atrincherando en los libros, en la literatura, en el mundo de las palabras y en el mundo académico, en su trabajo como profesor. La esposa, los padres, la hija, el hogar, todo va distanciándose (contra su voluntad, pero William es un hombre tranquilo, podríamos decir) y haciéndole enrocarse en un duro caparazón, del que sale en una breve etapa al descubrir el amor, la pasión amorosa. Pero esto tampoco se le permitirá. Toda su vida es un acumulo de frustraciones y fracasos, salvo su constante refugio: su trabajo como profesor. La descripción de la vida académica universitaria, que el autor conoció durante muchos años, es una vivísima disección, un retrato fiel, dramáticamente realista...y lo peor es que no parece haber cambiado demasiado, incluso en la europea y no digamos, la española. Intrigas, presiones, ambiciones y luchas por el poder. Todo un reflejo, en miniatura, de la sociedad.
La vida de Stoner es presentada al lector por diversas facetas (la campestre, los comienzos estudiantiles, el noviazgo y boda, el trabajo de profesor, el affaire con Katherine, etc.) por orden cronológico y desde un narrador impersonal, pero eligiendo el punto de vista de Stoner. No sabemos lo que piensa Edith, ni Grace, ni los demás personajes, aunque podemos deducir muchas cosas de los hechos que se nos muestran. Tampoco sabemos demasiado del pensamiento de William. A veces parece que siga una corriente vital, sin plantearse nada, como si estuviera fumado, dejándose llevar, como un canto rodado...like a rolling stone.
Lo que vemos en el desarrollo de la historia es que un hombre sencillo, honrado, que sigue su camino, es acosado por todos aquellos que le rodean; de un modo muy sutil a veces, de un modo violento y directo, otras. Y su refugio siempre es la literatura, que es el mundo que ha elegido ( a veces nos queda la duda de si es la literatura la que le ha elegido a él). Con los libros vive y con los libros muere. Por lo demás, a pesar de estar siempre rodeado de gente, la soledad es su única compañía.
John Williams (Clarksville, Texas, 1922 - Fayetteville, Arkansas, 1994) fue un escritor estadounidense principalmente conocido por sus novelas Stoner,  Butcher’s Crossing y El hijo de César, aunque también se dedicó a la poesía. Nació en una  pequeña localidad tejana, Clarksville, Después de desempeñar varios empleos se enroló en el ejército en 1942, durante dos años y medio, sirviendo en la India y Birmania. Tras la Segunda Guerra Mundial fue a la Universidad de Denver, donde obtuvo su título de bachelor en 1949, y el master, en 1950. Durante este periodo publicó su primera novela, Nothing But the Night (1948), y su primera colección de poemas, The Broken Landscape (1949). En otoño de 1950 Williams fue a la Universidad de Missouri, donde ejerció como profesor y obtuvo el doctorado en 1954. En 1955 pasó a dirigir el programa de escritura creativa de la Universidad de Denver. Tras jubilarse en 1986, Williams se trasladó con su mujer a Fayetteville, Arkansas, hasta su fallecimiento.

 Ariodante




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