23/1/17

TERRORÍFICO ÁRTICO

EL TERROR
DAN SIMMONS
Roca Editorial , 2008



Si algún buque tuvo alguna vez un nombre que le marcara su futuro, este fue el HMS Terror que, junto al HMS Erebus componían la expedición dirigida por Sir John Franklin, desaparecida en 1847, entre los hielos árticos. En septiembre de 2014, en una expedición realizada en un vehículo submarino teledirigido, se encontró uno de los dos barcos perdidos, cerca de la isla Rey Guillermo, en el territorio que actualmente se denomina Nunavut. En diciembre de 2016 fue encontrado el segundo barco, por la misma zona.
Con el objetivo de atravesar y explorar el último y desconocido tramo del Paso del Noroeste, fue organizada una nueva expedición, dirigida esta vez por el capitán sir John Franklin, oficial de la Armada Real, que partió de Inglaterra en 1845 con 128 miembros de tripulación. La expedición se componía de dos barcos, el HMS Erebus y el HMS Terror, cada uno de los cuales había viajado anteriormente a la Antártida con Francis Crozier y  James Clark Ross. El capitán Fitzjames y el capitán Crozier comandaban cada barco.
Atrapados ambos barcos en el hielo durante dos inviernos, Franklin y poco a poco toda la tripulación de los dos barcos fue muriendo, a causa de la hipotermia, el hambre, el envenenamiento por plomo, el escorbuto, las enfermedades y, en general, el ambiente hostil para el que carecían de avituallamiento, ropas y entrenamiento. Todo esto se ha ido deduciendo tras el análisis de los restos encontrados, así como también se supone que hubieron algunos casos de canibalismo, ante la ausencia de comida.
Todo lo que se ha ido descubriendo desde 1854 sobre lo que pudo haber pasado, ha dado pie al autor de esta novela para describir la vida y la muerte de esos hombres, con el dramatismo y la intensidad emocional que la situación requería.

Simmons se atiene a los puntos básicos comprobados, pero construye el resto, y escribe la novela introduciendo elementos imaginarios, pero muy bien elegidos, y de modo muy verosímil,  incluso los elementos paranormales o supranaturales. Quizás la última parte es la menos creíble al desarrollar demasiados elementos de la cultura y mitología esquimal, que hacen derivar la narración a situaciones oníricas de delirio, difuminando la realidad y la ficción.
El libro está estructurado en 67 capítulos, cada uno titulado con el nombre del personaje desde cuyo punto de vista se narra. Francis Crozier es el central: el libro comienza y acaba con él.  Crozier comanda el Terror, pero tras la muerte de Franklin y el hundimiento del Erebus se hará cargo de las dos tripulaciones. Otro de los personajes que más se repiten es el del doctor Harry D. S. Goodsir, y en muchas ocasiones lleva la forma de un diario, y por tanto, escrito en primera persona. Los demás capítulos están redactados en tercera.

Desfilan por cada capítulo muchos personajes, aquellos que tienen un cierto protagonismo y cuyo punto de vista resulta interesante, por su posición, las explicaciones acerca de los hechos, los recuerdos o los sueños. El capitán Crozier, el jefe de expedición Franklin, doctor Goodsir, teniente Gore, capitán Fitzjames, teniente Irving, patrón de hielo Blanky (estremecedor en el capítulo del ataque nocturno), Hickey, teniente Peglar, el mozo Bridgens…
Hasta el primer tercio del libro, el lector se va haciendo una idea de en qué consiste la vida en los dos buques varados, los tripulantes que los pueblan, lo que les ha llevado hasta allí e incluso, mediante los recuerdos de Crozier y de Franklin, sabrá algo de su vida anterior y como surge el proyecto de esta expedición. Las andanzas de Crozier por tierras australes con el Terror y el Erebus, el desdichado papel que Franklin juega en Tasmania, etc. y a partir de este capítulo, se produce un hecho que marcará el rumbo siguiente. El hito se produce con un gran incendio y la decisión de Crozier de salir de su estado alcohólico y hacerse cargo de la expedición, una vez fallecido Franklin.


Como leit-motiv a lo largo de la narración, hay dos misteriosos personajes que surgen o desaparecen inexplicablemente. Uno es una mujer esquimal, llamada “Lady Silenciosa” por la tripulación, a causa su mudez. El otro es un ser monstruoso, una especie de oso gigantesco, que les acosa y ataca sorpresivamente y al que nunca pueden ver con claridad pero sí sentir su presencia. La narración esta trufada de esas dos presencias, una inquietante y otra, claramente terrorífica. Son incursiones en la literatura fantástica, que, mezcladas con descripciones a veces hiperrealistas detallando con toda crudeza las enfermedades o las heridas sufridas por unos u otros, crean una narración muy especial, medio histórica, medio fantástica, medio documental y antropológica. El fantasma de Edgar Allan Poe sobrevuela constantemente la narración.
Hacia la mitad del libro, abril de 1848, los expedicionarios abandonan los barcos ante el temor de no poderlos liberar del hielo y la carencia de carbón, entre otros motivos. Los oficiales se reúnen y deciden desplazarse a la Tierra del Rey Guillermo, donde ya el teniente Gore ( y en expediciones anteriores, Ross) se ha establecido un punto de referencia. La comida en condiciones empieza a escasear y el escorbuto ya hace estragos entre la tripulación.

Una vez establecido el campamento base en la que luego descubrirán como Isla del Rey Guillermo, se inician exploraciones para encontrar el mar libre de hielo donde poder navegar con las distintas embarcaciones y se produce el encuentro –fatal- con un pequeño grupo familiar de esquimales. A partir de aquí, la situación de los expedicionarios va empeorando paulatinamente, se produce un conato de rebelión y finalmente se dividen en grupos, unos que desean volver al barco, otros que prefieren dirigirse en busca del mar abierto y la no muy lejana desembocadura del rio Back (Big Fish) y los que permanecerán en el campamento  principal. Esto supone el desmembramiento definitivo de la expedición.
La última parte de la narración entra ya en el campo de lo mitológico  y fantástico, y probablemente no hubiera sido necesaria. El mundo de los esquimales, forma de vida y cosmovisión, visto con los ojos de un occidental.
En suma, una novela interesante, con tramos muy crudos y terroríficos, que se atiene a los hechos en su urdimbre principal, y que desarrolla todo un esfuerzo para recrear un drama real, sin importarle incursiones en lo irracional o lo fantasmagórico.



Fuensanta Niñirola






16/1/17

FALCÓ : UN NUEVO PÉREZ -REVERTE

FALCÓ
ARTURO PÉREZ-REVERTE
Alfaguara, 2016



En esta nueva novela, el prolífico escritor cartagenero crea un personaje que podría ser el sustituto de Alatriste, aunque aquí no hay capa y espada. Como mucho, una navaja automática bien afilada, además de la Browning 9mm. y una cuchilla de afeitar Gillette bien escondida. No hay capa y espada, en efecto, porque la novela está situada en otoño de 1936, en España, recién comenzada la guerra civil.
¿Una novela más sobre la guerra civil? -Se dirán ustedes. No; no es sobre la guerra civil. Es una novela de intriga, de espionaje, de acción: un thriller, ambientado en la España del 36, recién iniciada la contienda. Y el protagonista, un conflictivo y políticamente incorrecto mercenario, ex traficante de armas, además de otras muchas actividades poco convencionales, ahora miembro del SNIO (Servicio Nacional de Información y Operaciones) dirigido como el resto de servicios de inteligencia por Nicolás Franco, en la trastienda del cuartel general del Caudillo, a la sazón en Salamanca. Aunque estaba expulsado de la Armada por un asunto de faldas, su jefe le había conseguido una graduación provisional de teniente de navío de la Armada, a fin de facilitar su trabajo, “porque a los falangistas les impresionan los uniformes”.
“—Te sienta bien el uniforme —comentó el Almirante mientras Lorenzo Falcó y él subían por la escalera—. Deberías usarlo más a menudo.
—Soy alérgico a los uniformes —Falcó se pasaba un dedo por el cuello de la camisa blanca, cerrado con impecable corbata negra—. Me salen granitos.”

La trama en su eje central trata de un difícil proyecto: la Falange quiere rescatar a José Antonio Primo de Rivera, a la sazón, prisionero en la cárcel de Alicante.  Falcó debe dirigir la operación, que se realizará principalmente por fuerzas de asalto falangistas y con el apoyo de la Kriegsmarine alemana. Obviamente conocemos el final: José Antonio fue fusilado en Alicante el 20 de noviembre de 1936, por tanto la novela imagina un intento de salvamento que podría haber sido, …pero que no fue.

Sin embargo, lo que interesa al escritor de Cartagena no es reescribir la Historia, sino ambientar históricamente a un nuevo personaje: Lorenzo Falcó; personaje que no se casa con nadie, pero que tiene sus principios: “los bandos estaban perfectamente claros: de una parte él, y de la otra todos los demás”. Falcó  trabaja para el bando Nacional, efectivamente; y este es justamente el carácter novedoso de la narración, por otra parte convencional del género. La abrumadora mayoría de las novelas ambientadas en la guerra civil española toman partido por el lado republicano (una excepción sería la trilogía de “Buena gente en una mala guerra” de Miguel Aceytuno).
En este caso, aunque Falcó se desplace por la geografía española y salte las fronteras de la guerra, su trabajo es para los nacionales.  Pero el autor cartagenero no toma partido, salvo por su ambiguo protagonista. Pérez Reverte quiere mostrar que tanto en un lado como en otro cocían habas. En ambos frentes había carniceros y sanguinarios asesinos, pero también jóvenes idealistas que luchaban por unos principios; en ambos bandos ocurrían atrocidades pero también se daban la mano los amigos, y existían lealtades  y personas de fiar. El tema de la lealtad y la amistad, a pesar de pertenecer a bandos opuestos, es una idea que sobrevuela a lo largo de la acción.
Falcó es un personaje que no duda en matar cuando ha de hacerlo; matar a sangre fría, es su trabajo. Claro que también corre el riesgo de que otros quieran hacerle lo mismo. Incluso a veces peor, porque la tortura se practica con color rojo o con azul con total impunidad.
Lorenzo Falcó es un tipo duro, poco escrupuloso, como es de rigor en el género, con sus tics y sus modos de funcionar, a base de cafiaspirinas (un medicamento muy de la época) y whisky. Mujeriego, mira siempre a las mujeres como objetos sexuales, aunque distingue entre unas y otras. Y a veces, algunas no son lo que parecen.
“—¿Simpatiza usted con la causa falangista?
Le sostuvo Falcó la mirada, impasible.
—Yo simpatizo con varias causas.
El otro dirigió una breve ojeada a la carpeta del expediente. Después apoyó un dedo en ella.
—Según tengo entendido, sobre todo con la suya propia… Su causa, sea ésta la que sea.
—Principalmente.”

En suma, Pérez–Reverte nos presenta una novela escrita con su sello, interesante, ágil, con tensión y una complicada trama del espionaje. Y a la vez recorre ambos bandos con mirada fría, sin comprometerse con ningún color. En todo caso, mostrando las semejanzas y divergencias de procedimientos y modos  de dos bandos compuestos, como toda guerra civil, por familias partidas. Todos tienen parientes o amigos a un lado y otro de la dividida España. Mostrando el dramatismo de una guerra civil  a la vez que la vida cotidiana en ambos lados y dando a su personaje el carácter el anti-héroe que tanto gusta hoy en día. Anti-héroe que, a pesar de tener una tarea para la que se le ha contratado, se impone otras para cumplir con su concepto del agradecimiento y la correspondencia con quienes se portan honradamente con él. Sabe pagar sus deudas, vamos.
Pérez-Reverte usa un lenguaje que incluye expresiones muy años treinta, aludiendo a objetos, ropas o productos habituales en la España de esos años, lo cual contribuye a sumergir al lector en el momento histórico sin dar demasiadas explicaciones. Pasodobles, coñac Fundador, los ceniceros triangulares de Cinzano, el orujo gallego,  las cafiaspirinas, etc.
El personaje, Falcó, tiene todos los indicios de tener continuación en sucesivas novelas, por lo que los amantes del género y seguidores de Pérez Reverte podrán disfrutar nuevamente, si esto se confirma.



Fuensanta Niñirola 


9/1/17

SIENA INFERNAL

DEL INFIERNO
JOSÉ ABAD
Ed Nazarí, 2016



Es ésta una novela cuando menos, inquietante. Destila múltiples influencias pero todas en una parecida dirección. Aunque en la bibliografía del autor encontramos una gran cantidad de obras tanto de ensayo como de ficción, algunos títulos ya nos dan pistas de por dónde van los intereses y adonde se dirigen las miradas de este granadino tan enamorado de Italia.
La novela que nos ocupa ya resulta perturbadora por el título. Del infierno podríamos decir muchas cosas, pero “infierno”, en un sentido general, no religioso, refiere a una situación gravemente doliente, de sufrimiento y ansiedad, no necesariamente ligado a fuegos ardientes, pero sí a una cierta quemazón. A veces está producido por elementos externos, ajenos a uno mismo, y otras, surge del interior del alma humana, que es donde reviste mayor dramatismo. Porque a un enemigo externo se le puede combatir, pero al enemigo que se lleva dentro resulta mucho más difícil.

Dividida en tres partes como La Divina Comedia, la historia es contada en primera persona por el protagonista principal y desde muchos años después de los sucesos que se narran, como un tardío intento de exorcizar sus propios demonios; desde el principio, las alusiones al Dante, en primer lugar, y luego a Poe y Lovecraft, dos grandes narradores del terror y la inquietud afloran constantemente. Asimismo hay ecos de El Aleph, de J.L.Borges, y de La invención de Morel, de Bioy Casares, e incluso se percibe algo de Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato.
Cuando se habla de algo infernal, se suele acompañar de la palabra “dantesco”. Efectivamente, Dante está presente en toda la novela. Un ejemplar de La Divina Comedia es paseado por toda Siena por el protagonista de esta narración, Jorge Eneco, un estudiante granadino que proyecta pasar un año en la universidad sienesa  siguiendo un curso.
Desde su llegada a Siena, Jorge  -y a su vez, el lector- va descubriendo poco a poco indicios de que algo no funciona bien.  Recorre la maravillosa ciudad italiana, primero en solitario y después en compañía, una vez consigue hacer amigos entre sus compañeros de estudios, y en principio son recorridos descriptivos, informativos de calles, gentes, tiendas y cafés. Pero conforme avanza la narración los paseos devienen oníricos y en muchos momentos la realidad comienza a infectarse de irrealidad, de algo fantasmal, malvado, inquietante.

Escrita en el lenguaje de un estudiante, a veces muy coloquial, con descripciones detalladas de la ciudad sienesa, del ambiente estudiantil, de las ilusiones, afectos, deseos y ambiciones de unos jóvenes en la flor de la vida,  plantea, además, una serie de interrogantes de tipo psicológico que, además de crear un clima especial, pueden sugerir interesantes reflexiones.
El tema de la identidad, del Yo, la sospecha de que hay algo más de lo que estamos seguros de ver, la sensación de que algo o alguien puede ocupar nuestro lugar…todo esto son ideas que fluctúan dentro del texto y transmiten al lector paulatinamente la sensación de agobio y ansiedad que el protagonista siente. Pánico, incluso. ¿Qué ocurre en nuestra mente cuando descubrimos algo que no estamos habituados a percibir? El autor consigue implicar al lector, sumergirle en las oscuras aguas de un pozo sin fondo, llevándole de la mano, como Virgilio, junto a su dantesco personaje de ficción para visitar un paisaje infernal.
No podemos desvelar más, salvo que hay una historia de amor, un amor que podría florecer aunque está rodeado de peligros y constantemente amenazado. Para salvar ese amor, el protagonista no duda en lanzarse al ataque, en luchar con todas sus fuerzas contra ese terrible e infernal antagonista, lidiando como Jacob contra ángel o demonio. Si vence o no, ustedes lo descubrirán leyendo el libro.


José Abad (Granada, 1967) es Licenciado en Filosofía y letras, Doctor en Filología Italiana y trabaja como profesor en la Universidad de Granada. Como escritor su interés se ha repartido entre la narrativa y el ensayo. Ha publicado las novelas Nunca apuestes con el diablo (2000) y El abrazo de las sombras (2002), y los libros de relatos King Kong y yo (2006) y El acero y la seda (2015). En el campo del ensayo, a su vez, se ha cimentado en dos frentes distintos, pero complementarios: la literatura y el cine. Al primer grupo pertenecen Las cenizas de Maquiavelo (2008); al segundo, El vampiro en el espejo (2013) y Mario Bava. El cine de las tinieblas (2014). Desde hace doce años cultiva la crítica literaria y cinematográfica en las cabeceras del Grupo Joly. En Ficcionario (2010) ofreció una primera recopilación de sus artículos periodísticos. Además ha traducido obras de Giorgio Scerbanenco, Giovanni Verga, Nicolás Maquiavelo y Moderata Fonte.





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Fuensanta Niñirola

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