UN PASEO POR LAS LETRAS Y POR LAS ARTES: AZUL EN LA MIRADA Y TIERRA BAJO MIS PIES.

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30/1/15

CAFÉS PARISINOS

EN EL CAFÉ DE LA JUVENTUD PERDIDA


PATRICK MODIANO
Anagrama, 2008

En esta novela corta, como nos tiene acostumbrados Modiano, se trata de reconstruir, a base de distintas versiones y puntos de vista, una historia pasada. Una historia de seres desarraigados, solitarios, huidizos, que deambulan de café en café, de barrio a barrio, de metro a metro, recorriendo París, un París que ya no existe. Hay varios narradores, que cuentan en primera persona como se conocieron unos y otros, alrededor de un eje común, el personaje de Louki/Jacqueline, y un lugar común, el café Le Conde, un café que tampoco existe ya, como cuenta Roland a Guy de Vere, al encontrarse casualmente muchos años después.
Así, la novela reconstruye, mostrando los distintos puntos de vista, los hechos y lo que pudo haber pasado. En el Café Le Condé, se reúnen periódicamente una serie de personajes, que van y vienen, se conocen y se reconocen antiguos conocidos. Nadie parece ser lo que dice que es y todos buscan su propio camino. Los jóvenes porque tienen el futuro por delante, y los veteranos, hurgan en el pasado para saber que les espera. Hay, pues, un conflicto de identidades, nombres que se usan para cubrir ausencias o para huir de vidas falsas, buscando una vida de verdad, como en algún momento expresa Jacqueline.

Tenemos la primera versión, la de un estudiante de Minas, que años después recordará al grupo que habitualmente se estuvo reuniendo en el Café. Otro, al que apodaban el Capitán, le cedió su libreta donde anotaba todas las llegadas y partidas de parroquianos, buscando lo que el llamaba los "puntos fijos". Así, basándose en las anotaciones y los recuerdos que surgen de ellas, este primer narrador introduce a Louki, desconocida que en realidad se llama Jacqueline, y que aparece a veces con un "moreno de chaqueta de ante" y que luego sabremos que es Roland (cuyo nombre tampoco es ése), y también introduce al siguiente narrador, Caisley, un falso editor de arte.

Caisley es el siguiente personaje que igualmente tiene un pasado a ocultar y que nos lleva a Jean Pierre Choureau, lastimoso personaje que a su vez intenta recuperar a una Jacqueline perdida. Pero el pasado está muerto, y Paisley encuentra en Montmartre recuerdos que no desea avivar, como su vida anterior, que intuimos turbia y dudosamente relacionada con la información policial de la época de ocupación.

La tercera narradora es la propia Louki. El pasado de Jacqueline lo cuenta ella misma en primera persona, (lo cual será desconcertante para el lector) anticipando su futuro. Personaje desapegado, huyendo de sí permanentemente, Louki/ Jacqueline transita por estas páginas dejando una impresión de vida irreal, de ficción, que solo cobra realidad con el drama final.

Roland (nombre que también usa Modiano en "La calle de las tiendas oscuras" ) da su versión de cómo conoce a Louki en las sesiones orientalistas de Guy de Vere, y ambos jóvenes, que llevan unas vidas dispersas, acaban por conjuntarlas e intentar una andadura común. Louki le introducirá a los compañeros del  café Le Conde, y le hablará de su amiga de tiempos pasados Jeanette Gaul. Esta sigue manteniendo influencia sobre Louki, lo que precipitará el final.

Otros temas que se leen entre líneas son relacionados a la vuelta del pasado, el eterno retorno. La idea de la huida y el encubrimiento, es común en las novelas modianas, y lo que en algún momento se cita en esta narración, "las zonas neutras" y su búsqueda por parte de algunos personajes, en concreto Roland, denota un deseo de pasar desapercibido, de ocultar algo innombrable, unos demonios que no deben salir a la luz. Una culpa oculta, es lo que parece desprenderse de estas ideas.
Pasea Modiano al lector por un París de juventud, los años sesenta, una ciudad llena de gentes, lugares y paisajes, de ideas y de usos ya en desuso. Y vuelve a la actualidad con nostalgia y con cierta tristeza. Amores perdidos, ambiciones truncadas, en suma, un mundo desaparecido ya.
 Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945), escritor francés. Hijo de una actriz belga y de un hombre de negocios italiano, creció entre Jouy-en-Josas y la Alta Saboya. Las ausencias repetidas de sus padres le acercan a su hermano mayor, Rudy, que muere a la edad de diez años. Tras aprobar la selectividad, decide dedicarse plenamente a la escritura. Sus primeras obras giran en torno a la ocupación nazi y el colaboracionismo. En 1978 obtiene el Premio Goncourt por La calle de las tiendas oscuras, una novela en la que la Segunda Guerra Mundial, y en 1984 recibe el Premio de la Fundación Pierre de Mónaco por el conjunto de su obra. Este gran autor, de una extremada sensibilidad, describe en sus ficciones la búsqueda de la propia identidad, que oscila entre el recuerdo desgarrador y la tentación de la amnesia benéfica. Ha recibido el Premio Nobel de Literatura 2014.



Ariodante


26/1/15

QUERIDA PRIMA

LA PRIMA RACHEL
DAPHNE DU MAURIER
Plaza & Janés, 1986


Daphne Du Maurier es una escritora británica que ha visto llevadas al cine varias de sus novelas, siendo la presente obra una de ellas. Gracias a ello la conocemos fuera de su país, entre otras cosas. Autora contemporánea de otras corrientes británicas más vanguardistas o modernistas, prefirió mantenerse en un tipo de escritura más clásica, especializándose en temas que rozan el suspense psicológico o gótico. Esta novela participa de esas características.
Ambientada principalmente en Cornwall, paisaje que la autora admiraba y amaba, el argumento desarrolla la historia de una pasión amorosa y a la vez, de lo que parece un gigantesco engaño. Incluso hay una sombra de asesinato.
Un joven huérfano de la aristocracia rural, Philip Ashley, acogido y educado por un primo mayor al margen de la mano femenina, de las cuales manifiesta un absoluto desconocimiento, mostrando incluso un desprecio humillante. Tanto él como Ambrose, su primo y tutor, propietario de una hermosa y gran hacienda en la campiña británica, han llevado una vida libre, manteniéndose ambos al margen del elemento femenino, que deviene un absoluto misterio para los dos. No significa que hayamos de deducir necesariamente matiz homosexual alguno, aunque sí cierta misoginia, esa concepción decimonónica de que las mujeres solo traen problemas y son soportables por la necesidad de conseguir un heredero.
La alegre y tranquila vida que llevan ambos, ocupándose de su hacienda y sus entretenimientos, se ve truncada por la salud del primo y tutor, que debe pasar los inviernos en Italia buscando un clima más favorable para su enfermedad.  Y aquí comienzan los problemas…ligados, obviamente a las damas: Ambrose conoce allí a una prima lejana y medio italiana, Rachel …con la que se finalmente desposa, profundamente enamorado.
Philip ve cómo se tuerce su futuro, no solo porque el casamiento le privará de la compañía de su admirado primo, al cual idolatra; también podría privarle de la herencia, si llegasen a tener hijos. Pero lo más inquietante es que, tras un año y pico de convivencia con Rachel, Philip comienza a recibir unas cartas desconcertantes, que le inducen a pensar que Ambrose está en grave peligro, y le deciden a desplazarse a Italia. Cuando llega, su primo ha muerto y su prima Rachel ha desaparecido del mapa, llevándose consigo todas las pertenencias del finado. Tenemos, pues, la sospecha de una muerte no natural; el personaje desconocido y turbio de Rachel; el temor de Philip a ser desheredado, desplazado de su hogar y espacio vital. Y un odio irracional a la mujer, mezclado con un absoluto desconocimiento del género femenino. Todos estos ingredientes, mezclados y  combinados en un cuerpo y mente juvenil, inexperto, nada mundano ni extrovertido, serán explosivos.
A partir de estos hechos, pues, se desarrolla toda la narración, siempre contada en primera persona por Philip, lo cual hace que sea totalmente subjetiva,  centrada en su punto de vista, siempre apasionado, que a veces resulta francamente enloquecedor.
Las demás personas que le rodean, los sirvientes, el asesor legal de la familia, su hija, los notables de la pequeña ciudad cercana, todo el ambiente recreado del pueblo, las granjas de la hacienda, el paisaje, (que cobra una gran importancia por su influencia en los estados de ánimo de Philip), la aparición personal de Rachel, una mujer mayor que Philip, al que ve y trata como a un joven casi un niño, (o quizás es la impresión que tiene el narrador, que desea ser tratado como el adulto que aún no es) y la posterior aparición del asesor italiano Rainaldi, generan en el protagonista y narrador todo un terremoto emocional que le lleva del odio y el rencor a la pasión amorosa más posesiva y arrolladora…volviendo de nuevo al odio y al rencor.
El lector, que participa en la distancia, tiende a adoptar el punto de vista del sentido común,  el que adopta la mayoría de los personajes…menos Louise, la hija de Kendall, el asesor legal de la familia. Louise –enamorada de Philip- es mujer e intuye problemas con la aparición de Rachel. Otro cóctel explosivo.
Así, por una parte el lector creerá que el protagonista se está pasando de la raya, que desvaría,… pero luego empezará a pensar que puede tener razón, más adelante se convencerá de que está en peligro, y finalmente …cambiará de opinión, sin quedar completamente claro el misterio.
La escritora británica consigue una trama en la que los límites de la locura y la cordura se trastocan, como también se entrecruza la frontera del bien y el mal. La historia puede verse como algo natural y normal, …o como un terrible drama en el que no solo se juega la fortuna, la posición y el honor de unas persona, sino también la vida.
Al haber sido llevada al cine,  el lector no puede menos que identificar a Olivia de Havilland como Rachel, porque realmente el papel le viene como anillo al dedo. La actriz es de las que sabe mostrar la duplicidad convincentemente. El joven Richard Burton, sin embargo, no es quizá aún el excelente actor que inmortalizará a Marco Antonio.  Un Montgomery Clift, más juvenil e inseguro, más fervoroso y pasional, hubiera estado más en el papel. Pero por lo demás, la película de Henry Koster (My cousin Rachel, 1952) sigue casi al milímetro el desarrollo de la historia, salvo breves pasajes que deja al margen.
El paisaje, la naturaleza, tiene una importancia radical en esta obra. La confrontación entre la húmeda y fría Inglaterra con la cálida y luminosa Italia, el amor que los protagonistas tienen hacia los jardines, las flores, la vegetación, etc.; la alternancia de los días primaverales con los invernales, el rugido del mar en la costa sur de Inglaterra; el viento en las ventanas, la prematura oscuridad británica…todo ello crea por momentos un clima casi gótico, en el que los desplazamientos por el interior de la mansión a la luz de las velas crea sombras gigantescas, del mismo modo que la oscuridad del cerebro racional de Phillip crea monstruos.
En suma, una excelente novela, recomendable a todo amante de la lectura.   Lástima que no se hayan hecho más recientes traducciones al español de una novela como ésta y hayamos de recurrir a las librerías de lance para encontrarla.

Dame Daphne du Maurier, DBE (Londres,1907 - Fowey,Cornwall,1989), nieta del escritor y dibujante George du Maurier, fue una escritora británica. Gozó siempre de un ambiente refinado. Sus padres, el productor y actor Gerald du Maurier y la actriz Muriel Beaumont, le dieron una educación exquisita y sus buenas relaciones le permitieron publicar sus primeros escritos en la revista de su tío. Se casó con el lugarteniente Frederick Arthur Motague Browning , quien llegó a ser héroe de guerra y recibió tratamiento de Sir. Ella misma alcanzó la distinción de Dama de su Majestad. Residió en el castillo de Menabille, una fabulosa mansión situada en la costa de Cornualles, que le sirvió como escenario de algunas de sus obras y en donde tuvo tres hijos. Con poco más de veinte años, escribió su primera novela. Además de sus obras más conocidas, por haber sido llevadas al cine, escribió muchos relatos en los que refleja mujeres traumatizadas o perversas, cuya insatisfacción no calma con la misma muerte. Es el caso de los relatos "El manzano", "El joven fotógrafo" o "Bésame otra vez, forastero" (El Nadir, 2005, Valencia). Historias de crueldad, discreta misoginia, ambientes cargados de energías negativas, que se adelantan a los que luego trazó Patricia Highsmith. Fue famosa por novelas como Rebeca, publicada en 1938, y Mi Prima Raquel, ambas llevadas al cine. Las películas Jamaica Inn y Los pájaros de Alfred Hitchcock también se basaron en relatos suyos.

Ariodante
Enero 2015







20/1/15

INVIERNO LITERARIO VALENCIANO

EVENTO LITERARIO 
EN LA BIBLIOTECA PÚBLICA 
DE VALENCIA

Una fría noche invernal nos acercamos a la Biblioteca Pública, en la valenciana calle del Hospital, para asistir a una mesa redonda sobre la novela histórica, organizada por Marina López, profesora de la Universidad Jaume I de Castellón y las encargadas de la Biblioteca Pública municipal, Eve y Consuelo. Con ella se inaugura el ciclo de mesas redondas que todos los meses se llevará a cabo en lo que fuera el antiguo Hospital General. Como invitados, tres escritores valencianos, especializados en novela histórica: Isabel Barceló, Santiago Posteguillo, y Gabriel Castelló. La organización había puesto como tema: “Aprender historia a través de la novela histórica”. Sin embargo, en ninguna de las tres intervenciones se ha tratado propiamente el tema del aprendizaje, o el uso pedagógico de la novela histórica.

Tras la introducción de Marina López, presentando a los tres ponentes, comenzó Isabel Barceló, contándonos una anécdota de cómo se enteró de que el juego infantil al que casi todos habremos jugado alguna vez, y que recibe diversos nombres (testé, infernáculo, tejo, rayuela, cuartete, o la coroneja murciana) según donde se juegue, es un juego que se pierde en los albores de la historia y que tiene unos orígenes ligados a oráculos y mitos. De la mano de este juego ha venido a decirnos que la historia está presente en nuestras vidas, que somos herederos de un pasado y que seguimos jugando a ese juego de la vida, empujando la piedra con la pata coja, la piedra que nos lleva del pasado al futuro. Lo que Isabel quiere resaltar en la novela histórica es esa vida pasada, sobre todo las vidas de muchas personas de las que no nos han llegado apenas noticias pero que existieron, nacieron y murieron, amaron u odiaron, sufrieron o gozaron. Mayormente pertenecientes al género femenino, dado que en la antigüedad, las mujeres no dejaban apenas constancia de su paso por la vida. Pero insistió mucho en que lo que le interesa no es tanto el dato histórico como la ficción novelesca, y por medio de ella, poder imaginar lo que pudo ser en otras épocas.

Santiago Posteguillo también inició su alocución con una anécdota jocosa, y anunció que hay tres puntos que le parecen muy importantes en la novela histórica, al menos en lo que él  concibe como tal y que practica en su trabajo literario: una, como cualquier otro tipo de novela, la ficción está pensada para entretener; dos, la ficción histórica cubre diversos campos simultáneamente (vida doméstica, transportes, sucesos, relaciones entre clases, etc., a diferencia del ensayo histórico, que suele focalizarse sobre un aspecto en el que investigar a fondo.  Esto proporciona una visión “transversal”, a modo de panorámica sobre la época en la que se narra. Y tres:  la ficción histórica puede llenar esos vacíos de documentación sobre algunos personajes, o sobre algunos momentos históricos en los que parece que no pase nada, porque no tenemos datos, referencias, restos, etc. , y lo puede hacer siempre y cuando lo que narre, lo haga de modo verosímil: algo que no sabemos si sucedió, pero que podría haber sucedido así….hasta que, como con sorna comentó Posteguillo, se descubra algún texto o surja algún resto arqueológico que demuestre lo contrario.

Last but not least, Gabriel Castelló intervino mostrando su acuerdo con lo expresado por sus dos compañeros, y abundó en la diferencia que supone escribir como historiador o como novelista. Y añadió otro aspecto más, que la ficción puede aportar a la visión del pasado: el novelista puede introducir hipótesis, puntos de vista diferentes a aquellos con los que se nos han mostrado algunos hechos tradicionalmente por los historiadores. Resaltó que no se había escrito novela histórica sobre Valencia desde Blasco Ibáñez, y que lo que ha pretendido con su obra ha sido precisamente aportar su visión sobre la Valencia romana, colocándose en el lado contrario al habitual, para recrear hechos desde un ángulo diverso. Narrar lo que podrían pensar o sentir personajes que se encontraban en el lado opuesto: por ejemplo, Sertorio o Pompeyo.

Entre el público que abarrotaba el local, ocupando todo el espacio para sillas e incluso el de pie, surgieron algunas preguntas, y una de ellas fue precisamente en la línea del título de la mesa redonda: la influencia de la novela histórica en el aspecto pedagógico. A ello los distintos ponentes respondieron que, principalmente el efecto de la novela histórica es doble: por un lado, animar a la lectura en general, y por otro, hacer más amenos los hechos históricos narrados, o dar a conocer detalles o personajes que quizás no hayan sido muy destacados por los textos académicos. Pero en general, todos concordaban que si se quiere aprender Historia se ha de ir a los manuales, los ensayos y las investigaciones científicas. La ficción tiene una función de acicate, de sugerencia, y de acercamiento a la Historia; pero su principal objetivo es lúdico. 





En suma, una serie de reflexiones que han sido muy agradables e interesantes, presentadas de modo muy claro y ameno, por tres autores cuyas obras siguen los objetivos marcados en las intervenciones anteriores. Deseamos y esperamos que en posteriores mesas redondas se mantenga el nivel conseguido en esta primera tarde, agradeciendo a la Biblioteca que preste sus espaciosas y bellas salas porticadas para estas actividades tan atractivas.



Ariodante




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