20/5/15

SHERWOOOD IN THE WOOD

MUERTE EN EL BOSQUE


SHERWOOD ANDERSON

Trad.: Miguel A. Martínez-Cabeza

Ed. Traspiés, col. Breves, 2014


Conjunto de trece relatos cuyo nexo narrativo gira, como afirma el traductor  en la introducción, alrededor del tema de la muerte y de las mujeres.  Personalmente creo que podría añadírsele otro tema: la naturaleza. La naturaleza está presente en todos los relatos, a veces incluso su presencia es más determinante aún que la de los humanos.  Textos, pues, en los que apreciamos el dramatismo de la vida y la muerte, si bien ésta se presenta como algo natural, como algo con lo que convivimos cotidianamente. 
El relato que da nombre al libro, “Muerte en el bosque”, conjunta de modo impresionante la muerte y la naturaleza, consiguiendo presentarlo de un modo en el que el dramatismo está a la par con la belleza. Y el de “La siembra del maíz”, que también trata el tema de la muerte, es, a mi juicio, de una ternura y de un simbolismo enormes. La naturaleza y la muerte están también fuertemente ligados en “La muerte del hermano” (libre traducción de “Brother Death”).  La relación de los hombres ante lo agreste de los bosques, la nieve, los ríos, los animales…País de granjeros y ganaderos, Estados Unidos es el país de los grandes espacios, donde el hombre toma su dimensión real, tergiversada en las ciudades, mundos creados por el artificio humano. En plena naturaleza, el hombre se convierte en un elemento más de una creación ajena. 

 Del mismo modo, las mujeres ocupan un punto de mira del narrador, si bien siempre observadas, admiradas o deseadas, desde la mirada masculina. “Otra esposa” y “La esposa” son dos relatos en los que el narrador consigue transmitir la ebullición interior de un hombre maduro cuando se siente atraído profundamente por una mujer. El narrador siempre es masculino y a veces el lector podría confundirlo con el propio autor,  puesto que éste se implica, cediendo la palabra a un segundo narrador, con el que conversa, y las historias van surgiendo al modo de “me contaron que…” o “tal persona me contó cómo…”, lo cual lleva a múltiples digresiones, puesto que la acción relatada en segundo lugar  va y vuelve a la relatada en primer lugar.  Este modo narrativo le da una peculiaridad cercana al mundo literario de los modernistas anglosajones, de hecho cuando estuvo en París visitó a Gertrude Stein, de la que se consideraba un admirador y seguidor literario, en cuanto a la forma. Muchos retazos de sus relatos tienen forma de monólogo interior, o flujo de conciencia, como se ha venido llamando.

El relato que más me ha llamado la atención es justamente el que cierra el conjunto: “En un lugar extraño”, en el que el narrador, un supuesto profesor de filosofía, reflexiona sobre la necesidad de estar unos días o unas horas al margen de todo lo habitual para cambiar de aires. En palabras del autor: “Puede ser que la vida me haya ensuciado y que haya venido aquí, a este lugar extraño, para darme un baño en una vida desconocida, para quedar limpio y fresco de nuevo” (…) “A veces  a uno le gusta estar solo. Estar solo no significa ir donde no hay gente. Significa estar donde todos son desconocidos” Son unas reflexiones muy interesantes y la narración cuenta el viaje (sin dirección, sin motivo, sin tiempo definidos) de un profesor de filosofía de un pueblo del medio Oeste.
Considerado como uno de los padres del cuento estadounidense, como afirmó Faulkner, que le conoció y trató durante la estancia de Anderson en Nueva Orleans.  El propio Faulkner está retratado en el relato “Encuentro en el sur”, en el personaje al que llama David.
En suma, un conjunto de relatos que nos hacen sentir y que nos hacen pensar. Y con ellos descubrir (quien aun no lo conozca) a un autor de imprescindible lectura.

Sherwood Anderson (Camden, Ohio, 1876 — Colón (Panamá), 1941), escritor estadounidense, maestro de la técnica del relato corto, y uno de los primeros en abordar los problemas generados por la industrialización. Se crió en una familia campesina y dejó la escuela a los 14 años. Durante los años siguientes se dedicó a trabajar en diversos oficios. Después fue soldado en Cuba, durante la Guerra hispano-estadounidense. Con el objetivo de dedicarse a la literatura, se mudó a Chicago donde empezó a escribir novelas y poemas. Su obra se ganó el aprecio de Theodore Dreiser, Carl Sandburg, y Ben Hecht, entre otros. Uno de sus libros más aclamados es Winesburg, Ohio, colección de 22 relatos relacionados entre sí -uno de ellos en cuatro partes- que muchos críticos consideran en realidad una novela y uno de los mejores libros en lengua inglesa del siglo XX. Describe, a medio camino entre el análisis psicológico y el sociológico, las frustraciones de los habitantes de una pequeña comunidad rural incapaces de adaptarse a las nuevas formas de vida.

Fuensanta Niñirola (Ariodante)




15/5/15

CANTOS RODADOS

ROLLING STONES
O. HENRY
Ed Traspiés, col. Breves, 2015


Esta antología se compone de ocho relatos de distinta longitud, cuyo eje es, precisamente, la cualidad que caracteriza a los personajes que los protagonizan. Son seres desplazados, fronterizos, errabundos, de identidad indefinida. Y tratados, en general, con mucho humor, a veces ácido, a veces tierno. Muchos de ellos siguen el esquema de que alguien encuentra a un amigo y le cuenta su historia o la historia de otro personaje. Relato dentro del relato. Maestro del relato breve, destaca en ellos su tratamiento sorprendente de los finales narrativos. En sus textos están contenidos, como ideas, algunos de los grandes personajes autores posteriores, como Salinger, Capote, Wolfe, Carver, etc.
El primer relato, «El Dirigente»,  parodia de una república bananera, lo desarrolla mediante la delirante y enloquecida historia de Barney O'Connor y Kansas Bill, una especie de Quijote y Sancho a la anglosajona. 
«El atavismo de John Tom Pequeño Oso» tiene como personaje central un mestizo cultural, un indio cherokee pasado por el filtro educativo occidental de una universidad del Medio Oeste. Pequeño Oso tiene un socio, que es el que cuenta el suceso, como prueba del calado de la educación, ya que ante un impacto emocional, el atavismo cherokee resurge del fondo de su alma, sorpresivamente.
«Quien ayuda a los demás» es contada al narrador por un amigo, reconociendo que es una idea de Rudyard Kipling: "Un hombre puede hacer mucho más por el prójimo de lo que puede hacer por sí mismo".
«La llamada del amigo» es un canto a la solidaridad de la amistad, en un pueblito perdido del estado de Colorado. Una amistad no idealizada, sino real. Una verdadera amistad.
«Niebla en Santone» es un relato más ácido, sobre la tuberculosis y aquellos afectados de la terrible enfermedad que tantas muertes originó en el siglo XIX.
«Las marionetas» tiene un punto de humor negro pero a la vez, de ternura. El personaje que lo protagoniza, el doctor James, tiene una doble faceta, una legal y humanitaria, y otra claramente delictiva. Y también su lado tierno.
«El Marqués y miss Sally» es una deliciosa historia de la confluencia de dos seres perdidos y solitarios, en pleno oeste, tierra de cowboys. La sorpresa final creo que es la más asombrosa de todas.
Cierra el libro «Las aventuras de un autor con su propio héroe», relato harto original y divertido, en el que el autor discute con su personaje, Van Sweller, que le ha salido "respondón" y lo más divertido es la nota final de la supuesta editorial.

William Sydney Porter (Greensboro, Carolina del Norte,1862 –Asheville, Carolina del Norte, 1910) era el verdadero nombre de O.Henry. Periodista, escritor, ¡incluso farmacéutico, en sus comienzos! La razón por la que acabó eligiendo tal seudónimo tiene que ver con un gato y es tan literaria como su vida, que consistió en un acúmulo de aventuras y experiencias que supo utilizar muy bien en sus escritos. Se le podría considerar un verdadero trotamundos, un rolling stone. Rodó de una parte a otra de Estados Unidos e incluso Honduras, adonde huyó cuando fue acusado de malversación de fondos. Estuvo asentado en Nueva York una temporada, escribiendo una larga serie de reportajes para prensa y relatos.
Jorge Luis Borges, que lo admiraba mucho, escribió sobre él: “Edgar Allan Poe había sostenido que todo cuento debe redactarse en función de su desenlace; O. Henry exageró esta doctrina y llegó así al trick story, al relato en cuya línea final acecha una sorpresa. Tal procedimiento, a la larga, tiene algo de mecánico; O. Henry nos ha dejado, sin embargo, más de una breve y patética obra maestra”.
En suma, un libro breve, entretenido, con un conjunto de relatos interesante y que puede hacer pasar un buen rato al lector ocasional o al seguidor de O'Henry.


Fuensanta Niñirola (Ariodante)

Mayo 2015

11/5/15

VICTORIANAS EN LA SOMBRA

UN LIBRO DE SECRETOS: HIJAS ILEGÍTIMAS, PADRES AUSENTES.

MICHAEL HOLROYD

Ed. Siruela, 2015


Es este un ensayo biográfico muy especial. No digo original porque ya se ha hecho casi todo en literatura, pero ciertamente tiene un toque especial. El autor, especializado en biografías y muy interesado por los miembros del grupo de Bloomsbury, y en especial en Lytton Strachey, ha tratado de salirse un poco del camino trillado y rastrear a un cierto grupo de personajes interrelacionados entre sí; pero a la vez que habla de ellos, habla de sí mismo, en el proceso de investigar acerca de su personajes. Cuenta las motivaciones en parte casuales, que le llevaron a investigar, cuando estaba inmerso en otra búsqueda, a una serie principalmente de mujeres que le llamaron la atención, por sus relaciones con uno o varios  hombres que también tenían relación entre sí.
Es decir, Holroyd engarza unas vidas con otras, rastreando sus relaciones, introduciendo al siguiente personaje cuando está ya perfilando el primero, etc.
En general, el bloque central lo componen un grupo de damas de la aristocracia inglesa, cuya vida ha sido, cuando menos, irregular. Que han destacado a veces por sus amantes, a veces por sus escritos, a veces por su propia vida en relación a otras vidas.  Pero brillaron en su momento y luego se apagaron como velas que, agotado su pábilo, desaparecen lentamente.

Comienza el libro con unas breves notas sobre el cómo y cuando se decidió el autor a investigar y escribir estas historias;   la primera, Eve Fairfax, la dama que, a instancias de su amante (Ernest Beckett) posa para Rodin, con el cual mantendrá una bella amistad a lo largo de los años. Y es justamente al comenzar esa relación, cuando Eve y Ernest abandonan la suya. De Eve, cuya larga soledad ligada a un inmenso libro de recuerdos, pasamos a Ernest, cuya familia (legítima e ilegítima) será el eje conductor  de las distintas damas que van a ir apareciendo por estas páginas: porque el tal Ernest Beckett, segundo lord Grimthorpe, tendrá una vida amorosa y sexual de lo más productiva: con su esposa Luie, nacerán dos hijas y un hijo, Ralph; con sus sucesivas amantes, Alice Keppel y Josephine Dale-Lace, tendrá respectivamente a Violet y a Lancelot. La historia de cada una de ellas resulta curiosa e interesante, por lo complicada que es la naturaleza humana y las relaciones amorosas;  la vida de Violet Keppel, más tarde Violet Trefusis, es a la que dedica más atención, por su doble faceta, como amante y como escritora.  Amiga de la infancia y luego amante de Vita Sackville-West, otra famosa dama a la que conocemos por sus escritos, sus viajes …y sus otras amantes, entre ellas, Virginia Woolf. Esta turbia y turbulenta relación, que duró propiamente tres años, generó múltiples conflictos y un gran malestar entre la clase aristocrática.

Pero la cosa no queda ahí: el hijo de Ernest Beckett, Ralph,  además de dos hijos de su matrimonio con Mary Archdale tuvo una hija con su amante Angela, con la que después se casó. El autor del libro conocerá a esta hija ilegítima, Catherine Till, y ambos buscarán pruebas de esta paternidad en las cartas y documentos almacenados en una villa italiana de Ravello, un pueblito cercano a Nápoles. Villa Cimbrone es, pues, también un personaje más del libro, puesto que fue propiedad de los Beckett y por sus salones y jardines de maravillosas vistas pasaron y pasearon casi todos los miembros del grupo de Bloomsbury y otras muchas personalidades: como D.H. Lawrence, E.M. Forster, Rodin,…
En suma, el libro es una inmersión en una serie de historias interrelacionadas, a veces directamente y a veces de modo casual o circunstancial, pero que nos muestra unas vidas que se salían de lo habitual en la época victoriana e incluso a primeros del siglo XX.  Relaciones lésbicas, relaciones heterosexuales adúlteras, hijos ilegítimos, vidas de personajes que han quedado ocultas por sus dudosas o algo escandalosas costumbres para la época en las que vivieron.
En la  parte dedicada a Violet Trefusis se alarga –quizá en exceso- comentando las novelas de esta escritora, porque en su opinión la mayoría de los personajes de esas novelas encarnan a personajes reales, a modo de homenaje, unos, o de venganza, otros.
En suma, un ensayo sobre una gran variedad de personajes, entretenido, curioso, interesante por las alusiones a otros personajes que solo indirectamente son nombrados, bien hilado y que se deja leer de modo ameno. Holroyd demuestra su talento para la biografía y su familiaridad con los personajes de la época en que se centra.

Michael Holroyd (Sir Michael De Courcy Fraser Holroyd, Londres, 1935) es el autor de las célebres biografías de George Bernard Shaw, del pintor Augustus John, de Lytton Strachey, de Helen Terry y de Henry Irving. También ha escrito los libros de memorias Basil Street Blues y Mosaic. Ha sido nombrado Caballero del Imperio Británico por sus servicios a la literatura, y es el presidente emérito de la Royal Society of Literature y el único autor de no ficción que ha sido galardonado con el David Cohen Prize for Literature. Su anterior libro, A Strange Eventful History, ganó el premio James Tait Black Memorial a la mejor biografía en 2009. Holroyd vive en Londres con su esposa, la novelista Margaret Drabble.



Fuensanta Niñirola (Ariodante)
Abril 2015


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